Diez países occidentales pidieron a Israel que aumente de manera urgente el flujo de ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza, abra nuevos puntos de cruce y garantice el funcionamiento continuo de las organizaciones de asistencia, en medio de intensas lluvias e inundaciones que agravan la crisis humanitaria en la región.
Los gobiernos de Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia, Japón, Noruega, Suecia, Suiza y el Reino Unido advirtieron que aproximadamente 1,3 millones de personas requieren apoyo inmediato en vivienda, mientras que el colapso de la infraestructura de saneamiento expone a cientos de miles a enfermedades y condiciones extremas.
Según el informe, más de la mitad de los centros médicos operan solo parcialmente y carecen de equipos y suministros esenciales. A pesar de que la llegada de ayuda ha aumentado desde el alto el fuego de octubre, los obstáculos para el acceso humanitario siguen siendo severos, incluyendo restricciones a materiales considerados “de doble uso”, lo que impacta en insumos médicos y de refugio.
Los países valoraron la apertura parcial del cruce Allenby/Rey Husein, entre Jordania y Cisjordania, pero expresaron su preocupación por el cierre o las limitaciones en otros pasos, como Rafá, vital en el plan internacional para poner fin a las hostilidades.
Además, alertaron sobre nuevas normas impuestas por Israel que podrían llevar al cierre de numerosas ONG a partir del 31 de diciembre, lo que tendría “graves repercusiones” para el acceso a servicios esenciales. “Limitar su capacidad de operar es inaceptable”, indicaron, resaltando la necesidad de que Naciones Unidas y sus socios continúen con su labor.
Los gobiernos firmantes también solicitaron a las milicias palestinas que entreguen el cuerpo del último rehén retenido y exigieron que Hamás se desarme y abandone la violencia conforme al plan de paz promovido por Washington.
El frágil alto el fuego vigente desde el 10 de octubre se encuentra bajo presión, con acusaciones cruzadas entre Israel y Hamás sobre el incumplimiento de la hoja de ruta para poner fin a más de dos años de ataques que han dejado decenas de miles de muertos y una situación humanitaria crítica. Mientras que la primera fase del acuerdo permitió la liberación de rehenes, la segunda contempla el desarme de Hamás y el despliegue de una fuerza internacional, aunque la organización islamista no ha mostrado disposición a aceptar dichas condiciones.
Con Información de www.elperiodista.cl