Se observa falta de seriedad en el trabajo realizado

El presidente del Senado, Manuel José Ossandón, rompió el protocolo al concluir un punto de prensa, donde los periodistas le inquirieron sobre la posible convocatoria al Cosena, solicitada por algunos diputados de la derecha.

«Me van a matar, pero que se vayan a la cresta», expresó, señalando mientras continuaba la grabación.

La política ha dejado de ser comedida y, especialmente en el caso de algunos senadores de derecha, hemos visto comportamientos que varían desde lo violento hasta lo burlón.

Recordemos al senador Julio Lagos de Arica, cuya mirada desafiante lo delató en 1998 al posicionarse tras Pinochet en su llegada a la Cámara Alta como senador Vitalicio. O el incidente donde el exdiputado Iván Moreira agredió por la espalda a su colega Jorge Schaulsohn.

Esto no es una novedad. En los años 50, los parlamentarios Raúl Rettig y Salvador Allende tuvieron un duelo, donde se cuenta que una de las armas se atascó en el momento del disparo.

La expresión «se van a la cresta» es más contemporánea, similar a la frase de Evelyn Matthei cuando calificó a la diputada Marta Issasi como «ordinaria de mierda».

«Se van a la cresta» es la versión moderna de «mandar a freír monos» o «enviar a la cresta» a alguien que está causando molestia.

El término «estar puro webiando» alude a hacer perder tiempo, como lo es el interminable estudio de la nueva acusación constitucional contra el ministro de Justicia por la liberación del sicario.

Asimismo, oponerse a la eliminación del secreto bancario, que permitiría conocer lo que se compra en el supermercado, es otra muestra de cómo la derecha está «puro webiando».

Con Información de desenfoque.cl

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