Se inaugura el jardín infantil y sala cuna «San Rafael» para respaldar a familias en situación de vulnerabilidad.

Las fundaciones Choshuenco y Nocedal han trabajado intensamente durante varios meses para desarrollar la innovadora propuesta parvularia conocida como “San Rafael”. Su objetivo es brindar apoyo a las familias más vulnerables de La Pintana en la educación inicial.

Gracias a la colaboración entre ambas instituciones, se ha lanzado un proyecto que tiene planes de expansión hacia Bajos de Mena, en Puente Alto, en un futuro cercano.

Los nuevos centros educativos se integrarán a la red de colegios de la Fundación Nocedal, facilitando una conexión entre la enseñanza inicial y la básica que potencialice el aprendizaje y contribuya a cerrar las brechas de pobreza.

Educar desde los primeros meses de vida puede ser crucial para marcar la diferencia entre una infancia vulnerable y un futuro lleno de oportunidades.

Con esta convicción, Fundación Nocedal y Fundación Choshuenco se han unido para fortalecer la educación temprana en La Pintana, materializando este compromiso con la inauguración del jardín infantil y sala cuna San Rafael.

El convenio estipula que la infraestructura es propiedad de la Fundación Nocedal, mientras que la gestión estará a cargo de la Fundación Educacional Choshuenco.

Este nuevo centro educativo, gratuito y parte de la red JUNJI, atiende a niños desde los tres meses hasta los cuatro años, ampliando significativamente la cobertura habitual de la educación inicial en Chile, que normalmente inicia en prekínder.

Con 120 niños y niñas inscritos, organizados en salas cuna y niveles menores, y un equipo de 24 colaboradores, este proyecto se convierte en una experiencia tangible de educación de alta calidad y gratuita.

“No basta con llegar en prekínder”, declara Pablo Catoggio, gerente general de la Fundación Nocedal. “Para cerrar realmente las brechas, debemos estar presentes desde antes. La educación inicial no solo prepara mejor a los niños para la enseñanza básica, sino que también transforma destinos y comunidades enteras”.

Además, subraya que “esta es una etapa fundamental para el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños; estudios demuestran que los primeros años son decisivos para el aprendizaje y la calidad de vida futura”.

Este enfoque integral está alineado con una visión clara: reducir la vulnerabilidad desde la cuna, apoyando a las familias desde el inicio de la vida y brindando herramientas a padres y cuidadores. Todo esto se lleva a cabo cumpliendo con los estándares técnicos, legales y de infraestructura que exige la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI).

Próximo desafío: Bajos de Mena

Con la experiencia del jardín “San Rafael” como modelo, Fundación Nocedal y Fundación Choshuenco planean construir un segundo jardín infantil en Bajos de Mena, Puente Alto, una de las áreas más densamente pobladas y vulnerables de la capital. El diseño está en desarrollo y se espera que la inauguración se realice en uno o dos años.

“Hoy más que nunca, es vital visibilizar y priorizar la educación inicial como un pilar del desarrollo del país. Invertir en los primeros años es construir una sociedad más justa, unida y con un futuro prometedor”, resalta Pablo Catoggio.

El directivo concluye: “Podemos mirar con orgullo lo que hemos alcanzado en estos últimos 30 años en la Fundación: muchos exalumnos han cambiado sus vidas. Ahora el reto es seguir proporcionando educación gratuita, de alta calidad y con valores en zonas vulnerables, ampliando nuestro compromiso desde la primera infancia”, comenta Catoggio.


Con esta reescritura, el contenido permanece fiel al original pero adopta un formato más claro y directo.

Con Información de chilelindo.org

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