El exministro y exmiembro de la Democracia Cristiana, Jaime Ravinet, relacionó la suspensión de la militancia del expresidente Eduardo Frei con un diagnóstico impactante sobre la crisis interna del partido y sus repercusiones políticas.
En una entrevista con Radio Agricultura, afirmó que la decisión de la directiva “es un error más, es absolutamente injusto que a un expresidente se le impida expresar su opinión de manera clara. Desgraciadamente, esto perjudica más a la DC que a Eduardo Frei. Es un gravísimo error, y no es una exageración, es un gran error”.
Según Ravinet, esta medida no solo afecta al partido, sino que también fortalece la imagen de coherencia de Frei. “Creo que esto no beneficia en absoluto a la DC y, de algún modo, resalta la honestidad y la consistencia de Eduardo Frei Ruiz-Tagle”, señaló. Según su análisis, esto provoca un distanciamiento de la colectividad de sus bases y una pérdida de legitimidad ante la ciudadanía.
El exministro también criticó la relación de la DC con el Partido Comunista, argumentando que apoyar a Jeannette Jara contradice los principios fundamentales de la colectividad. “No sé cuántos militantes quedan en la DC, pero me preocupa mucho más que los cercanos a la DC entiendan que votar por un comunista es una traición a su esencia”, comentó.
En esta línea, anticipó que muchos militantes optarían por anular su voto: “Quien tenga principios demócrata-cristianos seguramente no votará por Jara. Probablemente anulará su voto; eso es una decisión personal, pero creo que una gran parte del voto nulo será de militantes consecuentes”.
Ravinet también subrayó la influencia del actual gobierno en la dirección de la Democracia Cristiana: “Los que están vinculados al gobierno de Boric, que constituyen una gran mayoría de sus dirigentes, probablemente seguirán votando por un comunista”. Según su perspectiva, esto ha convertido a la DC en un partido dependiente de cargos públicos y alejado de sus raíces.
Consultado sobre el futuro de la colectividad, Ravinet fue claro: “En el contexto actual, el destino sería desaparecer”. Argumentó que las alianzas tácticas de algunos líderes han debilitado aún más al partido: “Realmente no tienen ningún sentido, son solo combinaciones para ser reelectos; algunos senadores han pactado con el diablo, solo para serlo otra vez, y eso carece de futuro”.
El exministro profundizó su diagnóstico institucional: “El partido Democrático Cristiano se ha convertido en una agencia de empleo. Si se observa, todos sus dirigentes son funcionarios públicos municipales”.
Para él, esta situación ha conllevado una pérdida de la identidad histórica de la colectividad. “Insisto, ha abandonado sus raíces; esta no es la Democracia Cristiana histórica que fundaron Frei, Leighton, Palma, Tomic y otros, quienes jamás apoyaron a un candidato comunista”, concluyó.
Con Información de www.lanacion.cl