Renuncias en las Fuerzas Armadas podrían indicar infiltración del crimen organizado.

En relación a los siete suboficiales del Ejército arrestados por el tráfico de 192 kilos de cocaína y pasta base desde Iquique a Santiago –todos dados de baja–, se ha identificado a otro miembro de la banda que sigue en fuga.

Según informa El Mercurio, este individuo es un exfuncionario del Ejército, quien habría renunciado para dedicarse completamente a la operación, que incluye al menos 17 viajes. Los militares implicados habían prestado servicios en Colchane, en la frontera, por lo que se investiga si su corrupción ocurrió en ese contexto, dado su profundo conocimiento de los límites y vulnerabilidades del país.

Este caso, junto con otros incidentes en el Ejército y en distintas ramas de las Fuerzas Armadas, como la Fuerza Aérea en la misma región, ha generado preocupación sobre la infiltración del crimen organizado en las instituciones chilenas, especialmente en aquellas responsables de la seguridad nacional, interior y exterior.

En este contexto, la situación del exmilitar que renunció y continuó vinculado a la banda de narcotraficantes ha provocado un especial interés entre investigadores, autoridades gubernamentales y las propias Fuerzas Armadas, que ya han comenzado a implementar medidas para abordar esta problemática.

La Fuerza Aérea y la Armada están recopilando información sobre las renuncias anticipadas de sus miembros, ya que, junto a otros factores como el comportamiento patrimonial o sus círculos cercanos, podrían ser indicios de posibles conexiones con el crimen organizado.

Fuentes que conocen estas iniciativas indican que cada institución está trabajando de manera aislada, adaptándose a las particularidades de sus funciones y a la cantidad de personal disponible.

Con Información de www.lanacion.cl

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