Reflexiones sobre el espíritu de superación en la sociedad actual.

El intercambio de ideas en la actual contienda presidencial ha sido limitado. Por esta razón, resulta interesante y necesario, más allá de los documentos sesgados de las diversas candidaturas, especialmente las dos que han llegado a la segunda vuelta, explorar contribuciones independientes y de fondo, como la del documento que inspira esta columna editorial. Este artículo, responsabilidad de Desenfoque.cl, es solo un vistazo a un debate sobre la concepción del país que debería preocuparnos a todos, independientemente de nuestras inclinaciones ideológicas y políticas. El documento, de poco más de 30 páginas claras y coherentes, puede leerse completo en el enlace que acompaña esta nota, fue escrito por Manuel Cruzat Valdés y es de gran relevancia actual, aunque datado en abril de 2024.

Hoy enfrentamos un país esencialmente paralizado. Crecer a un 2% real anual es inferior a lo que crece el mundo y nos asegura quedarnos atrás en términos de desarrollo. Esta situación es inaceptable. Aspirar a un crecimiento real del 5% anual es mirar hacia el futuro. Y esto es posible si logramos desbloquear la generación de riqueza, fomentar el emprendimiento y asumir riesgos, donde cada miembro de la sociedad se sienta parte de esta misión y cuente con un ingreso mínimo que le permita soñar. Nadie debe quedar atrás. En resumen, debemos luchar contra la aceptación de un país mediocre.

Chile tiene una oportunidad única … y en dos frentes. Para un país que siempre ha enfrentado déficit energético y precios influidos por carteles internacionales, la masificación de energías renovables más económicas, que gradualmente reemplacen las fósiles —que actualmente representan el 83% de la energía primaria global—, puede transformarlo de la noche a la mañana, ofreciendo ventajas competitivas en energía, crucial para su desarrollo. Si añadimos que Chile cuenta con abundantes recursos minerales, como cobre y litio, el impacto positivo se multiplica.

En el pasado, el aumento de precios de los commodities energéticos solía estar alineado con el del cobre, equilibrando las cuentas del país. Sin embargo, en el futuro, ambas variables están tomando caminos divergentes: los precios de la energía tienden a bajar, mientras que los minerales como el cobre y el litio están en ascenso. En este contexto, se puede desencadenar un nuevo Chile que masifique sus energías renovables, amplíe su producción de cobre en un 50% —apuntando a más de 8 millones de toneladas anuales— y desalinizue agua del mar para abastecer no solo a las ciudades, sino también a la minería y la agricultura. Un país que, al mismo tiempo, desbloquee el desarrollo urbano y dote a sus ciudades de la infraestructura necesaria, con un parque automotriz que se duplicará para 2035. Un país con aspiraciones de futuro.

Reinvertir: ese es uno de los grandes retos. La inversión de capital fijo de US$ 80.000 millones (24% del PIB) del año 2023 es claramente insuficiente. Para un capital neto de US$ 950.000 millones, que se deprecia a un ritmo del 5% anual, la inversión de 2023 solo lo incrementaría en un 3% anualmente, y su efecto en el crecimiento tendencial del PIB no superaría el 1.5% anual. Cifras de inversión superiores a los US$ 120.000 millones anuales, un 50% más que el nivel actual, serían una verdadera reinversión. Esto correspondería a la suma de las inversiones en logística, servicios en la nube e inteligencia artificial de AMAZON (US$ 52.700 millones), MICROSOFT (US$ 28.100 millones) y ALPHABET, la matriz de GOOGLE (US$ 32.250 millones), tres titanes que también nos orientan sobre las tendencias del mundo.

No obstante, el capital físico no es el único elemento clave en el proceso de crecimiento. El capital humano es fundamental, y en Chile la tasa de natalidad ha caído de tal forma que más de la mitad del crecimiento poblacional de los últimos diez años se debe a la inmigración. Por esto, y por razones económicas, damos la bienvenida a la inmigración, pero de manera controlada, para que esos 1.6 millones de migrantes, que constituyen el 8% de la población total, sean integrados adecuadamente, y el país pueda adaptarse, especialmente en su configuración urbana, que requiere flexibilidad urgente. La calidad de este capital humano se ve perjudicada si los servicios de salud y educación no alcanzan un estándar adecuado.

¿Cómo aseguramos que todos los factores de crecimiento, tanto físico como humano, funcionen de la mejor manera posible? Aquí es donde se vuelve fundamental la competencia en todos los sectores, tanto internos como externos; una institucionalidad legislativa, ejecutiva y judicial eficiente; la innegociable seguridad de las personas y la confianza en que un conjunto básico de normas aceptadas por la mayoría será respetado. Esto se refleja en la productividad total de factores (PTF), que a lo largo del tiempo es la verdadera fuente de crecimiento. Cuando estas condiciones se deterioran, es cuando el motor del crecimiento se agota. Y eso es lo que ha sucedido en nuestro país.

*Columna basada en el documento Apuntes sobre el Sueño País: Chile puede más, mucho más” de Manuel Cruzat V. [enlace]

Con Información de desenfoque.cl

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