Reacción de Angélica Prats ante la sentencia de José Zara.

Pasada la medianoche del lunes, Angélica Prats Cuthbert (77), hija del general Carlos Prats, asesinado en 1974, recibió la noticia de que el brigadier (R) José Zara, condenado por este crimen en 2010, había salido de la cárcel de Punta Peuco tras cumplir 15 años de condena. Aunque la noticia era esperada, no dejó de conmoverla.
En una entrevista con La Tercera, Prats Cuthbert expresó: «Sabiendo los tiempos de la condena, me tomó por sorpresa. Lo siento duro, lo siento injusto. Sin embargo, hemos respetado lo que la justicia ha decidido; esas son las reglas del juego».

Agregó: «Supongo que todas las personas que han sido víctimas de violaciones a los derechos humanos o de algún familiar deben sentir esta misma angustia constantemente».

Para la familia Prats, el fin de la condena es una paradoja: se reconoce el cierre judicial, pero persiste la sensación de que el castigo no fue proporcional al daño causado. “Hemos buscado justicia durante 50 años. Se cumplió la condena y corresponde su salida, pero sentimos que es una justicia incompleta. Nuestro dolor persiste”, afirmó.

Recordó que la Corte de Apelaciones de Santiago había solicitado una pena mayor: “Pidió el doble de la pena que impuso la Corte Suprema. Tras cumplir 15 años, siente que es insuficiente, ya que asesinar a dos personas de 59 y 57 años de la manera en que ocurrió no es tolerable”.

El impacto emocional del final de la condena no solo afecta a los familiares directos; según Prats, también debilita la democracia. “Todo esto golpea fuerte. Para los hijos, que eran pequeños, este evento tiene un nuevo significado ahora que son adultos. Revivimos la experiencia de una manera distinta, pero, sobre todo, esto debilita la memoria democrática del país y nos recuerda que los temas de derechos humanos siguen siendo actuales para quienes fuimos víctimas”.

“La familia se sintió más representada por el fallo de primera instancia. Nos identificamos más con el fallo de la Corte de Apelaciones, que estableció 15 años por cada víctima. La Corte Suprema unificó las penas y dejó solo 15 años por ambos”, explicó.

Sobre el contexto político actual, Prats manifiesta su preocupación por el resurgimiento de discursos que minimizan las violaciones a los derechos humanos: “Es sorprendente que el tema esté siendo debatido nuevamente. Sería más razonable adoptar valores universales de respeto a los derechos humanos y trabajar en conjunto para avanzar en esto”.

En 2024, las hijas de Prats publicarán el libro “Lo que tardó la justicia”, una reflexión íntima sobre el proceso judicial y emocional enfrentado durante cinco décadas. “Revisar todo lo que ha sucedido nos ayudó a conectar con lo difícil que ha sido para tantas familias que enfrentan problemas relacionados con derechos humanos. Hemos intentado aportar lo mejor a nuestra familia y al país”.

Respecto al fin de la condena en otros casos, Prats aclara: “Los demás implicados tienen otras condenas, así que no ocurrirá lo mismo que con el general Zara, quien ha quedado en libertad. Los demás seguirán en prisión por otros delitos”. Y concluye: “El caso del general Zara, que era su única condena aun siendo juzgado por otros crímenes, nos recuerda lo inaceptable que es una justicia incompleta”.

Finalmente, Angélica Prats resalta que el cierre judicial no significa el fin de su preocupación por el manejo del pasado en Chile. “No porque el caso haya terminado, uno deja de estar alerta sobre cómo se abordan estos temas. Siento que hay interés en la nueva Ley de Búsqueda por avanzar en la verdad que se puede ofrecer a los familiares, lo cual es esencial para la tranquilidad de futuras generaciones”.

Con Información de www.lanacion.cl

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