El primer debate presidencial entre los ocho candidatos a La Moneda estuvo marcado por momentos de tensión y abordó temas como la seguridad. En este contexto, los postulantes presentaron sus propuestas para enfrentar la inmigración ilegal.
El primero en intervenir fue el independiente Harold Mayne-Nicholls, quien afirmó: “Es un tema que debe regularizarse, y es responsabilidad del Estado hacerlo. Quienes no se ajusten a esta normativa tendrán que abandonar el país. Necesitamos claridad sobre quiénes son los que están en Chile”.
La candidata oficialista, Jeannette Jara, fue contundente al desmentir “la regularización de 200 mil migrantes”. Aseguró que comparte las acciones del Presidente Piñera para identificar a los migrantes, sus ubicaciones y antecedentes penales, ya que es necesario empadronarlos”. También subrayó la importancia de fortalecer las fronteras mediante el uso de tecnología.
Eduardo Artés (independiente) opinó: “Es fundamental reconocer las carencias de nuestro país en áreas como vivienda, salud y educación. Si somos sinceros, pocos inmigrantes querrán venir a vivir en condiciones peores que las de su país de origen.”
La representante de Chile Vamos, Evelyn Matthei, declaró: “Vamos a expulsar a 10 mil inmigrantes que ya tienen orden de expulsión y cuya ubicación desconocemos. Por eso, queremos instalar 140 mil cámaras. Además, proponemos expulsar a tres mil personas que se encuentran en prisión para que terminen cumpliendo sus penas en sus países”. También sugirió el cierre de fronteras.
Franco Parisi fue más allá, sosteniendo que “es necesario cerrar el norte”. Añadió: “Vamos a expulsar a todos los inmigrantes ilegales y aquellos que deseen regresar podrán hacerlo a través de sus consulados”.
El candidato ultraderechista, Johannes Kaiser, coincidió con sus contrincantes y también anunció la expulsión de todos los inmigrantes ilegales. “No regularizaremos a nadie y mantendremos detenidos a quienes no podamos expulsar hasta que decidan abandonar libremente el país o podamos llevar a cabo su expulsión”, comentó.
El experimentado Marco Enríquez-Ominami también propuso “la expulsión inmediata de los condenados”. Además, señaló: “Hay un enfoque diferente que ve la migración como un beneficio si se planifica correctamente.”
Finalmente, José Antonio Kast propuso un cambio legal: “La inmigración ilegal debe ser tipificada como un delito, no como una falta”. Reiteró la necesidad de crear una zanja en la frontera y, a diferencia de los demás, indicó: “No voy a expulsar a nadie; cumplirán su condena aquí en una cárcel especial para extranjeros delincuentes.”
Con Información de www.elperiodista.cl