El panel titulado “Generando valor compartido en la industria que impulsa el sur del mundo” reunió a representantes de cuatro empresas de salmonicultura para compartir aprendizajes y enfrentar los desafíos en la creación de relaciones sostenibles en territorios diversos con realidades sociales muy diferentes.
Francisco Sandoval, representante de AquaChile, enfatizó que el trabajo con las comunidades es un pilar clave en la gestión de la empresa. Señaló que operar en territorios con identidades únicas requiere establecer lazos cercanos, transparentes y duraderos, basados en la escucha activa y el respeto. “No existen fórmulas universales. Cada lugar tiene su propia realidad, por lo que el diálogo y la colaboración son fundamentales”, afirmó. Sandoval destacó que compartir experiencias con otras industrias en el encuentro revela que los desafíos comunitarios son comunes, y que el valor se genera a través de la colaboración, no solo brindando soluciones.
Carla Scheggia, subgerenta de Comunicaciones y Sostenibilidad Social de Camanchaca, ofreció una perspectiva complementaria, resaltando la experiencia de más de diez años del programa de relacionamiento comunitario de la empresa. Desde su inicio en 2013, el modelo ha crecido y hoy cuenta con un equipo especializado a nivel nacional y “embajadores” internos que representan a la compañía ante la comunidad. Scheggia subrayó que el compromiso de la alta dirección ha sido crucial para garantizar presupuesto, estrategia y continuidad. “No buscamos solo donar o resolver problemas temporales; queremos dejar capacidades en las comunidades para que puedan prosperar junto a nosotros”, afirmó.
Felipe Hormazábal, subgerente de Sostenibilidad de Blumar, destacó que el vínculo con la comunidad es parte integral de la historia de la empresa, que opera desde Caldera hasta Magallanes, con actividades profundamente arraigadas en la vida local. Su trabajo se basa en metodologías profesionales para mapear actores y diseñar planes diferenciados según la identidad de cada territorio. “La comunidad incluye a todos los actores, no solo a la junta de vecinos cercana a nuestras instalaciones”, aclaró. Hormazábal aseguró que el relacionamiento debe ser parte de la estrategia del negocio y abordarse con una perspectiva a largo plazo, equilibrando el apoyo y evitando el asistencialismo.
También mencionó las realidades de territorios aislados, donde las necesidades comunitarias suelen ser básicas, como gestión de residuos, acceso a energía o control de fauna silvestre, y donde soluciones simples pueden tener un gran impacto. Para él, la clave radica en mantener una presencia constante y establecer relaciones desde el principio, factores que permiten una respuesta oportuna y fortalecen la confianza entre la empresa y la comunidad.
Por último, Jeannette Bahamonde, jefa de Relacionamiento Comunitario de Marine Farm, explicó cómo la empresa ha profesionalizado su labor en los últimos cuatro años con la creación de un área especializada bajo la gerencia de sostenibilidad. Tras un diagnóstico territorial y la definición de áreas prioritarias, han implementado metodologías que incluyen mesas de trabajo, encuentros periódicos y fondos concursables con etapas claras y transparentes. “Los fondos son herramientas para la relación, permitiendo que las organizaciones sean protagonistas y demuestren el impacto de sus proyectos”, añadió.
Bahamonde concluyó destacando que la salmonicultura a menudo opera en lugares donde “no solo el Estado llega tarde, sino que a veces no llega nadie”, lo que hace esencial construir alianzas amplias entre empresas, el Estado, la academia y la sociedad civil. El desafío, afirmó, es mantener vínculos duraderos que mejoren la calidad de vida en los territorios, reconociendo que el valor compartido se genera a través de la continuidad, colaboración y presencia real.
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Con información de osornoenlared.cl
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