Desde 1997, la legislación ambiental obliga a los centros que producen más de 35 toneladas de salmones o que modifiquen su proyecto original en esa magnitud a evaluar sus impactos ambientales. A pesar de esto, Aquachile, la división de salmones de Agrosuper, ha llevado a cabo 30 ciclos productivos con más de 73 mil toneladas cosechadas fuera de lo permitido en nueve centros diferentes, incluso dentro del Parque Nacional Isla Magdalena y la Reserva Nacional Las Guaitecas, según una investigación de Fundación Terram.
De los nueve centros que eluden el SEIA, siete se encuentran en la Reserva Nacional Las Guaitecas y dos en el Parque Nacional Isla Magdalena (Gráficos 1 y 2). Estos últimos han sido denunciados previamente en otra investigación de Fundación Terram y, tras un año, la Superintendencia del Medio Ambiente aún no inicia un proceso sancionador (Ver «La persistente elusión a la Ley ambiental de salmoneras que el gobierno acordó relocalizar»).
Respecto a la fiscalización de otros centros que podrían estar eludiendo el SEIA, la SMA declaró que “las investigaciones que lleva a cabo esta Superintendencia se realizan en base a los tipos infraccionales establecidos en el artículo 35 de la Ley N°21.417. Por lo tanto, no es posible proporcionar información sobre las investigaciones que se están desarrollando, ya que esto podría comprometer su éxito”.
Maximiliano Bazán, periodista de Fundación Terram y autor de la investigación, comentó: “lo que queda claro es que el caso de elusión al SEIA, por el cual la SMA tiene un proceso de sanción contra la salmonera Cooke Aquaculture dentro de un parque nacional, se reproduce en otros nueve centros de cultivo, que continúan produciendo miles de toneladas de manera ilegal dirigidas al mercado internacional, pero disfrutando de impunidad desde hace años”.
“Este es un asunto relevante porque indica que la institucionalidad ambiental del país presenta serias debilidades en la fiscalización y sanción de infracciones que generan ganancias millonarias a expensas de la salud de ecosistemas valiosos que el Estado ha decidido proteger”, añadió el investigador.
El sector salmonero ha defendido su actuación argumentando que los proyectos técnicos establecían mínimos y no máximos para evitar la concentración de concesiones. Sin embargo, según la investigación de Terram, los datos de producción contradicen esta afirmación, ya que varios centros se mantuvieron por encima de esos límites durante años sin perder su concesión, lo cual prueba que esos valores funcionaron como umbrales máximos de producción.
Desde un punto de vista ambiental, el impacto de esta sobreproducción es significativo. En cuerpos de agua cerrados como el Seno Canalad, dentro del Parque Nacional Isla Magdalena, el exceso de alimento y excremento de los peces contribuye a una sobrecarga de nutrientes, disminuye el oxígeno y puede llevar a la eutrofización del ecosistema marino, según advirtió Romanet Seguel-Rojas Mánquez, oceanógrafa especializada en fiordos y canales de la Patagonia chilena.
“Bajo estas condiciones, la renovación del agua, especialmente en profundidad, puede tardar semanas o incluso meses, favoreciendo la acumulación de materia orgánica. La sobreproducción de salmones, que involucra miles de toneladas de alimento adicional semanalmente, resulta en una sobrecarga de nutrientes, provocando un proceso conocido como eutrofización, donde el exceso de materia orgánica incrementa la productividad primaria y desencadena una serie de efectos negativos en cadena”, explicó la especialista.
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