Periodista, administrador público, magíster en gerencia y políticas públicas
Una obra que entrelaza identidad, memoria y pertenencia, recogiendo historias orales de mapuches migrantes que visibilizan su aporte cultural y resistencia en Santiago. Invita a reflexionar sobre el territorio, el arraigo y la importancia de escuchar a nuestros mayores.
En medio del bullicio urbano de Santiago, florece una memoria viva: la del pueblo mapuche que ha migrado a la capital. Muchas veces invisibilizados en relatos oficiales, sus historias emergen con fuerza en el libro «Mapuches en Santiago de Chile. Fütakeche de El Bosque», financiado por el Gobierno Regional de Santiago, que celebra sus raíces y derecho a pertenecer, incluso lejos de su tierra ancestral.
Durante el siglo XX, miles de familias mapuche dejaron comunidades en regiones como Biobío, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos buscando mejores condiciones de vida. La capital se convirtió en su destino y reto. Actualmente, según el último censo, más de 615 mil personas en la Región Metropolitana se identifican como mapuches. Este libro no solo documenta su historia, sino que humaniza sus experiencias a través de voces y memorias familiares que reviven la riqueza del nütram, el diálogo profundo que expresa la cultura mapuche.
«Fütakeche de El Bosque», que se traduce como “los antiguos de El Bosque” en mapuzugun, nos transporta al fogón, al mate compartido y a conversaciones pausadas. Allí se transmiten saberes, luchas y esperanzas. Las entrevistas en este libro permiten tejer un relato colectivo desde la honestidad y la humildad de quienes decidieron establecerse en una tierra que, aunque ajena, sienten como suya.

Cada persona mencionada en el libro tiene su propia geografía y narrativa. Los apellidos mapuches no son meras etiquetas familiares; son signos territoriales que remiten a donde cada linaje floreció. Este texto no se limita a ser un documento: representa un esfuerzo por reconstruir el mapa de la memoria desde una perspectiva comunitaria, reconociendo en la ciudad los espacios de resistencia cultural.
Un equipo de profesionales detrás de este libro valoró la oralidad tanto como estrategia como política. No se trata únicamente de entrevistar, sino de escuchar con respeto y entender que cada historia es una herida, una semilla, una visión del mundo. El resultado es un documento dinámico que debe interesar no solo a quienes estudian el mundo mapuche, sino también a estudiantes, docentes, jóvenes urbanos y a cualquiera que busque construir una sociedad más justa e intercultural.
Además, el libro tiene un impacto político. En un contexto donde las demandas del pueblo mapuche son frecuentemente malinterpretadas o criminalizadas, este tipo de publicaciones visibilizan una dimensión crucial: la de las personas mayores, quienes sostienen la cultura con sus palabras y silencios. Escucharles es un acto de reparación, justicia y reconocimiento.
Agradecemos a quienes compartieron su voz y su historia para dar forma a este trabajo: Juan Rivas Millaleo, Carlos Pichicona Quintulen, Luciano Painehual Queupumil, Elsa Bodaleo Millape, Sibelina Manqueo Mariqueo, Juan Mellico Coña, Erna Carilao Quiñimil y Elsa Quinchaleo Avendaño. Su valentía y generosidad al compartir sus experiencias en tierras difíciles son infinitamente apreciadas.
Sus relatos trascienden la comuna de El Bosque, expandiéndose y resonando. Hoy, son leídos por los niños y niñas mapuches —los pichikeche— que, al ver estos relatos, se reconcilian con su historia y con un tronco firme que sigue creciendo en medio de la ciudad.
No es casual que uno de los coautores sea Marcos Huaiquilaf, escritor y docente, quien a través de su trabajo ofrece una propuesta profunda y conmovedora. Su labor, junto al equipo que le apoyó, nos invita a compartir el mate, a recordar nuestras raíces mientras viajamos en metro o en micro, y a observar el asfalto con la perspectiva de aquellos que saben que el territorio no se abandona, se transforma.
Este libro se convierte en una herramienta para comprender mejor el país que habitamos. Es un recordatorio de que el pueblo mapuche sigue vivo, con voz propia y mucho que aportar en la formulación de políticas públicas, culturales y sociales. Leer Mapuches en Santiago de Chile. Fütakeche de El Bosque, es mucho más que un acto de lectura; es un acto de reconocimiento, reencuentro, escucha y reciprocidad.
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