Postnatal masculino: Una oportunidad para implementar cambios en el ámbito de los cuidados.



Foto de Toa Heftiba en Unsplash

En un contexto donde el movimiento feminista ha expuesto las desigualdades y violencias del sistema patriarcal, la discusión sobre el postnatal masculino se presenta en diversos países como una oportunidad crucial para replantearnos nuestra masculinidad y avanzar hacia una sociedad más justa.

En Chile, aunque el postnatal se amplió a 5,5 meses para las mujeres en 2011 y se permitió a los padres tomar hasta seis semanas de permiso compartido, su utilización permanece notablemente baja, con solo un 0,23% (1). Esto refleja los mandatos patriarcales que vinculan el cuidado con lo femenino, restringiendo a los hombres al rol de proveedor.

Por ello, es esencial que el actual proyecto de ley que propone un postnatal de un año para mujeres y, por primera vez, la ampliación para hombres de cinco a treinta días (2) se apruebe rápidamente en el Congreso, marcando así un paso significativo hacia un cambio cultural profundo.

Una carta del Movimiento Ciudadano PostnatalDeEmergencia-Postnatal1Año (Comunidad y Maternidad), dirigida a las autoridades chilenas (3), subraya que tal ley facilitará una “Transición a la parentalidad” más efectiva para los padres, impulsando nuestro crecimiento en el ámbito de los cuidados.

En este contexto, la conversación sobre el postnatal masculino nos invita a cuestionar una masculinidad tradicional caracterizada por la competencia y la negación de la vulnerabilidad, lo que ha limitado la involucración activa de los hombres en la crianza, convirtiendo el postnatal masculino en una opción vista como “ayuda” en vez de un derecho.

Es como si el comprometernos con los cuidados desde el nacimiento del bebé pusiera en riesgo nuestra identidad masculina de proveedor, dejando de lado la carga que representa para las mujeres ser la principal responsable de la crianza y limitando nuestras oportunidades de establecer un vínculo con nuestros hijos desde sus primeros meses.

De ahí la importancia de ampliar el postnatal masculino de manera obligatoria, promoviendo la corresponsabilidad parental, tal como han hecho Suecia e Islandia. Esto puede resultar una poderosa herramienta para desafiar los estereotipos de género, cambiando la visión de la paternidad como un rol meramente económico.

La evidencia respalda este enfoque: los padres que toman permisos parentales forman lazos más fuertes con sus hijos, participan más en las tareas del hogar y fomentan relaciones de pareja más equitativas. Esto no solo impacta positivamente en las familias, sino que también contribuye a una sociedad más empática y menos violenta.

Sin embargo, la implementación del postnatal masculino debe ir acompañada de políticas públicas que eliminen las barreras estructurales dentro del contexto neoliberal chileno, marcado por precariedad laboral y competencia, que genera temor en muchos hombres sobre posibles represalias laborales al tomarse días para estar con sus hijos. Por ello, es crucial una mayor protección estatal en el ámbito laboral.

Por todas estas razones, el postnatal masculino debe ser considerado no solo como un derecho para los hombres, sino también como un acto político que nos permite desafiar una masculinidad insostenible que nos desconecta de nuestras emociones y relaciones, generando consecuencias negativas para la sociedad, la naturaleza y nuestros hijos.

1: Comunidad Mujer

2: La Razón

3: Change.org

Con Información de pagina19.cl

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