Andrés Kogan Valderrama, sociólogo, diplomado en Educación para el Desarrollo Sustentable, magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea.
En un país como Chile, donde el machismo y la desigualdad de género aún prevalecen, la reciente movilización del 11 de agosto de 2025 a favor del proyecto de ley “Postnatal de un Año” establece un precedente en la lucha por el cuidado y la corresponsabilidad parental.
La multitud de asistentes se reunió en las calles de Chile para exigir la aprobación de un proyecto que propone extender el postnatal a 12 meses para las madres y 30 días para los padres. Esto se hizo a través de la entrega en La Moneda de una carta firmada por 24,000 personas, respaldada por organizaciones como la CUT, Confusam y el Colegio de Matronas y Matrones.
El objetivo es ampliar el actual postnatal de cinco meses y medio para las madres y solo cinco días para los padres, ya que estas cifras son insuficientes y perpetúan la idea de que la crianza es una carga casi exclusiva de las mujeres, lo que refuerza la desigualdad de género.
Las manifestantes, como Susana Navarro, Aymara Guiñez y Rocío Yevenes, destacan que los cinco meses y medio actuales no aseguran un cuidado adecuado, y critican la discrepancia entre las recomendaciones de lactancia y el postnatal que obliga a las madres a regresar al trabajo prematuramente. También enfatizan la importancia del papel de los padres en un contexto de vulnerabilidad materna.
El proyecto, presentado en mayo de 2024 por el diputado Patricio Rosas, ha progresado al ser aprobado en las comisiones de Economía y Trabajo, y despachado a la Sala por la Comisión de Hacienda en julio. Sin embargo, enfrenta el reto de recibir el apoyo presidencial y superar las resistencias económicas de sectores que aún no comprenden su importancia.
Como señala Andrea Iturry, vocera y fundadora del movimiento “Postnatal de Emergencia y Postnatal 1 Año”, su aprobación en el congreso es crucial, ya que garantiza un desarrollo saludable para los bebés y un vínculo afectivo importante, fundamental para el apego en etapas críticas para los lactantes.
Además, este proyecto representa una oportunidad para replantear las políticas públicas y las relaciones de género, ya que la ampliación del postnatal paterno a 30 días es un paso hacia una masculinidad comprometida que vea el cuidado como una responsabilidad compartida, lo que puede catalizar un cambio cultural significativo.
No obstante, el camino es difícil debido a la resistencia de sectores políticos y empresariales que se enfocan en los costos económicos del proyecto, ignorando los beneficios en bienestar general, que abarcan desde una disminución en los gastos de salud infantil hasta un aumento en la participación paterna y una mejora en la satisfacción laboral materna. Esto demuestra que el cuidado no es un gasto, sino una inversión.
Por todo lo mencionado, hacemos un llamado a continuar visibilizando este tema y a unir esfuerzos para la aprobación de un postnatal de un año, que no solo es una política pública, sino un paso hacia una sociedad que priorice la vida sobre los intereses económicos, la corresponsabilidad sobre el individualismo, y el bienestar sobre la precariedad.
Como sociedad, debemos apoyar esta causa no solo por las familias actuales, sino por las futuras generaciones que merecen un Chile más justo y humano, que abandone la visión a corto plazo y aborde demandas prioritarias para el cuidado de la vida, las cuales cuentan con un creciente respaldo de manera transversal.
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