Por Andrés Gómez, CEO de Rex+
Al llegar el fin de año, nos encontramos con un panorama recurrente: equipos fatigados, largas jornadas laborales y la presión de finalizar proyectos antes de las festividades. Sin embargo, diciembre no solo trae trabajo acumulado, sino también una oportunidad que muchas organizaciones suelen pasar por alto: los feriados estratégicos. Si se gestionan adecuadamente, pueden convertirse en una herramienta valiosa para mejorar el bienestar laboral y comenzar el nuevo año con equipos verdaderamente revitalizados.
El primer paso hacia este objetivo es sencillo, pero esencial: anticipar el descanso. Tomar días libres entre Navidad y Año Nuevo, como los 26, 27 o 30 de diciembre, extiende el tiempo de recuperación sin necesidad de utilizar semanas completas. Esta práctica, conocida como vacaciones inteligentes, no solo alivia la sensación de agotamiento, sino que también facilita un cierre de año más amable y sostenible para todos.
Desde una perspectiva de bienestar, el descanso desempeña un papel preventivo crucial. No se trata únicamente de “recargar energías”, sino de reducir el estrés, mejorar la concentración y fortalecer la salud mental. Con el burnout en aumento, fomentar que los equipos utilicen sus días de vacaciones se ha convertido en una necesidad organizacional, más que en un gesto bien intencionado.
Asimismo, es fundamental desmontar la creencia de que descansar interrumpe el trabajo. La evidencia demuestra lo contrario: aquellos que toman pausas regulares son más creativos, cometen menos errores y muestran un mayor compromiso con sus responsabilidades. Así, distribuir días libres durante los conocidos “sándwiches” de feriados en Chile puede ser tan efectivo como tomarse dos semanas completas en verano.
No obstante, todo esto solo podrá llevarse a cabo en el marco de una cultura organizacional que lo favorezca. Las empresas que valoran el bienestar laboral no solo permiten vacaciones, sino que las promueven activamente. Incentivan la planificación anticipada y evitan sobrecargar a los equipos justo antes del descanso, comprendiendo que un equipo agotado nunca será productivo. En este contexto, la responsabilidad es compartida entre colaboradores que se anticipan y líderes que facilitan el proceso.
Finalmente, este período del año nos invita a reexaminar nuestra concepción del trabajo. Si aspiramos a tener organizaciones más humanas, sostenibles y preparadas para los retos de 2026, debemos aceptar que el descanso es parte integral del ciclo laboral, no su opuesto. Las vacaciones no desvían los objetivos: contribuyen a alcanzarlos con mayor claridad y energía.
Por ello, este fin de año, más que aprovechar simplemente los feriados, la invitación es a aprender a planificarlos. Porque el bienestar laboral no surge por azar: se construye día a día, decisión tras decisión.
Con Información de desenfoque.cl