Noventa años de historia: los retos actuales de la Juventud Socialista.



Poco después de fundarse nuestro Partido el 19 de abril de 1933, en su II Congreso Ordinario en Valparaíso en 1934, se tomó la decisión de establecer una organización juvenil. La Brigada Juvenil Socialista recibió la tarea de organizar una Federación Juvenil en todo el país.

A lo largo de 2025, los jóvenes socialistas participaron activamente en la organización de la Federación, y convocaron al Congreso Fundacional para la primera semana de noviembre de 1935.

Durante este congreso, se presentó un documento que afirmaba que «La Federación de la Juventud Socialista, que ahora nace y que será una realidad inquebrantable, guiada por la doctrina marxista, elevará su bandera en la cima de los Andes, uniendo a los trabajadores del músculo y del cerebro para construir un régimen socialista que liberará a los pueblos de América Latina.»

Se estableció el 4 de noviembre como la fecha oficial de fundación de la FJS, que bajo la consigna «por una juventud libre en una tierra libre» sería el semillero de prominentes líderes socialistas.

Las primeras décadas de la FJS nos dejaron mártires como Bastías en Concepción, Barreto en Santiago y Llanos en La Cisterna, víctimas de los enfrentamientos con las juventudes nazis, a quienes nos opusimos frontalmente.

La Juventud participó en luchas electorales, formando el Bloque Juvenil del Frente Popular, que impulsó la victoria de Pedro Aguirre Cerda. En momentos de crisis, la Juventud fortaleció al Partido, destacando Raúl Ampuero como joven Secretario General del PS.

La FJS estuvo presente en todas las campañas parlamentarias y en las candidaturas presidenciales de Salvador Allende, allanando el camino para el triunfo popular del 4 de septiembre de 1970 y formando la Unidad Popular Juvenil.

Durante la Unidad Popular, Carlos Lorca fue elegido Secretario General en la XX Conferencia Nacional, promoviendo la profesionalización de la FJS, que pasó a llamarse Juventud Socialista de Chile (JS), reemplazando la estrella roja por el hacha toqui y buscando elegir a su Secretario General y Subsecretario General como Diputados en las elecciones de marzo de 1973. «No estamos aquí para administrar el pasado sino para construir el futuro», afirmó Lorca en abril de 1973.

Tras el coup d’état, la JS sacrificó su estructura para mantener viva la organización del PS en la clandestinidad. El propio Lorca y otros dirigentes juveniles se unieron a esta lucha en la sombra durante la dictadura de 17 años.

En 1975, gran parte de la valiente dirección clandestina fue exterminada, pero el Partido logró sobrevivir. Entre 1975 y 1977 se realizó la reconstrucción de la JS, fijándose el renacimiento para 1978.

La Juventud también estuvo activa en la campaña del No a Pinochet, logrando sacarlo del poder el 5 de octubre de 1988, gracias a la masiva movilización popular en las urnas.

En 1989 y 1991 se marcaron hitos en la reunificación del socialismo chileno, uniendo diversas tendencias juveniles en la Unión de Jóvenes Socialistas (UJS) y eligiendo a Jaime Fuentealba como primer Presidente, quien posteriormente retomó el nombre de Juventud Socialista y sus emblemas históricos.

La JS ha permanecido activa en el siglo XXI, impulsando movimientos estudiantiles como el mochilazo, la revolución pingüina de 2006 y las movilizaciones de 2011, generando liderazgos en la lucha electoral.

A pesar de la crisis orgánica de los últimos años, la Juventud Socialista de Chile vive un renacimiento, logrando importantes triunfos electorales a nivel estudiantil, liderando varias federaciones y centros de alumnos. Se han formado comunales, núcleos y otros espacios que muestran que, a sus 90 años, mantiene el mismo espíritu que motivó a aquellos jóvenes socialistas en 1935.

En el umbral de cumplir 90 años, el desafío más importante e ineludible de la JS es apoyar la campaña presidencial de Jeannette Jara y las candidaturas parlamentarias socialistas en todo el país.

Este aniversario nos debe encontrar en las calles, tocando puertas, convenciendo a vecinas y vecinos para votar por las candidaturas socialistas.

Nos enfrentamos a una elección difícil e incierta, por primera vez con voto obligatorio e inscripción automática, y con el desgaste que experimentan las fuerzas oficialistas.

Por eso, el riesgo de una regresión autoritaria en nuestro país es real, considerando el auge de la ultraderecha que hoy gobierna en Estados Unidos, Argentina, Italia y otros países, así como el crecimiento de grupos que reivindican la dictadura y sus atrocidades, rechazan los derechos sociales, y proponen la destrucción del Estado de bienestar y una agenda valórica dañina para los históricamente discriminados.

Hoy, a 90 años de nuestra fundación, la mejor forma de honrar el legado de la JS es movilizarnos en masa para frenar el avance de la ultraderecha y resistir el riesgo real de que dicha derecha obtenga el gobierno y la mayoría en el Parlamento. Cada generación tiene su propia épica, y la nuestra hoy nos exige salir a convencer con volanteo y campaña puerta a puerta. Como diría Carlos Lorca hace 52 años, «no estamos aquí para administrar el pasado, sino para construir el futuro».

Con Información de pagina19.cl

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