Una inquietante realidad emerge en el ámbito de la trata de personas: una de cada tres víctimas son niñas, niños o adolescentes. Este alarmante dato fue divulgado recientemente por la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC), en conjunto con las Casas de la Mujer Indígena y Afromexicana (Camia), durante la presentación de la campaña comunitaria ‘Agentes de cambio: saberes y resistencias frente a la trata’.
Dicha campaña tiene como objetivo generar conciencia sobre la crítica situación que enfrenta la infancia y adolescencia en comunidades indígenas, que se hallan en una posición de vulnerabilidad ante las redes de trata. Este enfoque resulta particularmente relevante en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se celebra el 9 de agosto, resaltando la necesidad de establecer espacios de información y prevención en estas comunidades.
Representantes de la UNODC y activistas han enfatizado la importancia de empoderar a las comunidades originarias con conocimientos que les permitan resistir y combatir este problema. La sensibilización sobre la trata de personas no es solo un acto de justicia social, sino un imperativo ético para salvaguardar a las generaciones más jóvenes.
La lucha contra la trata de personas debe ser un esfuerzo colectivo que involucre a autoridades y a cada miembro de la comunidad, ya que la prevención y la educación son las mejores herramientas para proteger la seguridad de quienes más lo necesitan: nuestros niños y adolescentes.
Con Información de factos.cl