Las festividades de Navidad y Año Nuevo suelen estar llenas de deliciosos alimentos: carnes, pescados, dulces, pan de pascua, ensaladas y otras preparaciones. Sin embargo, estas celebraciones también se desarrollan en días de altas temperaturas, lo que puede impactar la correcta conservación de la comida.
Tiempo seguro fuera del refrigerador
El Dr. Víctor Campos Araneda, académico de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción, explica en un artículo de esa alma mater que refrigerar los alimentos —tanto crudos como cocidos— ayuda a limitar el crecimiento bacteriano, aunque no lo erradica por completo.
Señala que cuando una preparación se expone a temperaturas superiores a los 20 °C, aumenta considerablemente el riesgo de proliferación bacteriana. Por lo tanto, el tiempo que los alimentos pasan fuera del refrigerador es tan importante como las condiciones de su almacenamiento.
Es fundamental diferenciar entre infecciones e intoxicaciones alimentarias, ya que son distintos. En una infección, las bacterias contaminan el alimento y se multiplican dentro del organismo, lo que hace que los síntomas tarden más en aparecer. En cambio, durante una intoxicación, el alimento ya contiene toxinas producidas por microorganismos, y las molestias se inician más rápidamente tras el consumo.
Las sobras deben ser refrigeradas de inmediato después de comer. Si los alimentos permanecen a temperatura ambiente, no deben estar fuera del refrigerador por más de 2 horas, o 1 hora si la temperatura es alta (32 °C o más), según la Clínica Mayo, reconocida institución estadounidense en salud.
La seguridad alimentaria está relacionada con mantener los alimentos fuera de la «zona de peligro» (entre 4 y 60 °C), donde las bacterias se desarrollan rápidamente.
Para almacenarlos adecuadamente, las preparaciones calientes deben estar por encima de 60 °C, mientras que los productos fríos, como ensaladas o sándwiches, pueden guardarse en recipientes sobre hielo. Además, recalentar bien las sobras es esencial para minimizar el riesgo de intoxicación.

Buenas prácticas para evitar la contaminación
La manipulación adecuada de los alimentos es esencial para prevenir infecciones. A menor nivel de procesamiento, menor es el riesgo de contaminación, según el tipo de alimento.
El Dr. Campos menciona que un trozo de carne entera generalmente tiene menos riesgo que la carne molida, ya que esta última ha pasado por más etapas de contacto. En el caso de frutas y verduras, un lavado con agua corriente elimina restos de tierra, bacterias o parásitos invisibles a simple vista.
Asimismo, es recomendable evitar prácticas comunes que pueden aumentar el riesgo de contaminación, como recongelar alimentos descongelados, almacenar comida en envases inadecuados o confiar en la “regla de los cinco segundos”.
Para un almacenamiento seguro, se sugiere usar recipientes de vidrio u otros materiales de baja porosidad, ya que disminuyen las probabilidades de acumulación y proliferación de microorganismos.
Finalmente, el Dr. Campos indica que en situaciones como picnics, asados o celebraciones al aire libre, la recomendación es clara: no romper la cadena de frío.
Con Información de www.lanacion.cl