Este lunes, Nicolás Maduro anunció que las celebraciones navideñas oficiales comenzarán el 1 de octubre, una tradición que ha instaurado durante su mandato, en un contexto de tensiones por sus políticas internas y lo que él describe como amenazas externas.
Motivación detrás de la decisión
En su programa semanal Con Maduro +, el presidente explicó que este adelanto busca fomentar un ambiente de optimismo entre la población. “Aplicaremos la fórmula que ha funcionado en años anteriores para generar economía y alegría… desde el 1 de octubre, la Navidad llega a Venezuela”, aseguró.
Maduro añadió que anticipar la festividad es una forma de preservar el “derecho a la felicidad” de los venezolanos, y aprovechó para criticar la presencia de buques estadounidenses en el Caribe, a los que consideró una amenaza directa para su nación.
Un patrón en épocas complicadas
Este adelanto navideño no es una novedad en la gestión de Maduro. En 2020, las celebraciones comenzaron el 15 de octubre en medio de la pandemia, junto con iniciativas para apoyar a pequeñas y medianas empresas. En 2021, la festividad se adelantó al 4 de octubre, y en 2022, se volvió a hacer este adelanto en un contexto de crisis tras su controvertida reelección.
Este año, la medida surge tras las elecciones del 28 de julio de 2025, donde el Consejo Nacional Electoral lo proclamó ganador, a pesar de que la oposición cuestionó el proceso y la Fiscalía venezolana solicitó la detención de Edmundo González, su principal candidato opositor.
Tensiones con Estados Unidos
El anuncio del inicio anticipado de la Navidad ocurre en medio de un nuevo conflicto con Washington. Venezuela ha protestado contra el despliegue de tropas estadounidenses en el Caribe, considerándolo una amenaza a su soberanía.
Por su parte, Estados Unidos confirmó un ataque a un barco sospechoso de transportar drogas, que dejó 11 muertes. Según su gobierno, esta operación tiene como objetivo desmantelar los cárteles en la región.
El gobierno de Maduro afirmó estar preparado para defender su soberanía y acusó a EE. UU. de agredir a su país. Esto generó reacciones en la región, destacando las críticas del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien cuestionó la operación estadounidense en el Caribe.
En respuesta a las acusaciones de Washington, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, calificó las denuncias como una “gran farsa” y citó informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), que indican que Venezuela no es relevante en la producción o tráfico de drogas.
Con Información de chilelindo.org