Los desafíos y logros del Día del Profesor.

Andrea Pinto Vergara, Doctoranda en Educación y docente del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación en la Usach.

Este 16 de octubre, conmemoramos el Día del Profesor y la Profesora. Es un día para honrar y reconocer a todos los educadores, quienes tienen en sus manos el futuro y presente de Chile. ¿Podemos imaginar un país sin aulas, sin voces que enseñen, sin aquellas manos que nos guían, o sin ojos que crean en nuestro potencial?

Sin embargo, este festejo se lleva a cabo en un contexto de luces y sombras que no podemos pasar por alto. Esta semana nos enteramos de que cerca de 23 mil profesores jóvenes han dejado el sistema educativo chileno. Lo leí dos veces para asimilarlo. No son solo cifras: son nombres, historias y vocaciones que han sido desgastadas por no encontrar un espacio donde florecer. Cuando una vocación se apaga, se pierde más que un aula; se pierde un país entero. Fueron más de cinco años de esfuerzo, sacrificios y sueños que se desvanecieron. ¿De verdad crees que estudiaron para renunciar?

¿Qué nos dice esta cifra? Revela un sistema que no cuida a quienes educan. Habla de condiciones laborales precarias, de aulas sobrecargadas, de burocracia innecesaria, de agresiones de estudiantes, de apoderados que no escuchan, de instituciones que exigen sin proveer apoyo. Nos habla a nosotros, quienes los formamos, porque quizás fallamos en prepararlos para lo que iban a enfrentar…

Nos habla de docentes que han dicho «basta». Y hoy quiero dirigirme a ellos también.

Este país te necesita. Tu ausencia no solo se siente porque falta una figura en el aula, sino porque falta tu enfoque único de enseñanza, tu humanidad y tu presencia. Aunque no puedas regresar, porque a veces no hay vuelta atrás, quiero que sepas que dejaste una huella. Tu silencio ha sido escuchado.

A quienes siguen adelante, gracias. Gracias por permanecer, gracias por sostener la barca, gracias por no rendirte incluso cuando todo parece empujarte a hacerlo.

Los expertos lo han mencionado claramente: hay una urgente necesidad de mejorar las condiciones laborales, de cumplir con las horas no lectivas y de velar por el bienestar emocional de quienes enseñan. Ya basta de pedir solo «vocación». No se puede exigir excelencia cuando a cambio solo se ofrece agotamiento, soledad y sobrecarga.

Hoy, muchos docentes trabajan en condiciones que les desgastan el alma. En entornos vulnerables, con aulas llenas, sin apoyo institucional, enfrentando no solo pruebas estandarizadas, sino también las historias de dolor de sus alumnos, la violencia y la falta de reconocimiento. Llevan la carga de ser guías sin recibir el cuidado que necesitan.

En mi investigación sobre la ansiedad entre docentes de matemáticas en Chile, he escuchado historias desgarradoras. Profesores que dicen: “Aquí uno aprende a vivir con ansiedad… no hay otra opción”. Otros ocultan su tristeza, recurren a medicación, sueñan con huir del aula. Y aun así, regresan cada día, porque saben que su presencia transforma vidas. Creen en la educación como un acto de esperanza. Pero no deberíamos normalizar este sufrimiento… No tiene sentido exigir más si quienes ya están en el sistema están al borde del agotamiento.

Es crucial entender que cuidar a los profesores no es solo un acto ético: es una necesidad estructural. No se puede construir una educación de calidad sobre la base del agotamiento. Un país que exige resultados de sus docentes debe garantizar también condiciones dignas, oportunidades de desarrollo profesional y, sobre todo, humanidad. Y aclaro que no estoy hablando solo de acciones que deben venir del Ministerio de Educación, sino de un esfuerzo colectivo.

En este Día del Profesor(a), quiero decir algo simple pero necesario: gracias. A ti que persistes, a pesar de las adversidades. A ti que enseñas con creatividad, amor, justicia y sueños, ya sean intactos o quebrados. A ti que luchas desde el aula, el laboratorio, la sala cuna, el liceo técnico o la universidad.

Porque si en tus manos está el futuro de Chile, en nuestras manos debe estar tu bienestar.

Andrea Pinto Vergara, Doctoranda en Educación y docente del Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación en la Usach.

Con Información de www.lanacion.cl

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