La presidenta Jara afirma que el objetivo de la Primera Vuelta es asegurar la victoria en la Segunda Vuelta.



El titular de esta columna podría interpretarse como una expresión de voluntarismo por parte de sus autores; sin embargo, al profundizar en el contenido, se presentan argumentos sólidos que pueden disipar esa percepción. Uno de ellos se refiere a la «importancia tanto en forma como en fondo» del modo en que se ganó la elección primaria, especialmente al competir contra una histórica militante del PPD, con una extensa trayectoria política y reconocida por su participación en campañas relevantes.

En ese momento, Jara, al igual que Boric en 2021, no anticipaba este resultado, pues aparentemente carecía del respaldo necesario para convertirse en gobernante. Además, el acuerdo de Unidad que logró la lista congresal (Lista C), aunque sin desmerecer el apoyo de Acción Humanista y los Regionalistas Verdes, resultó ser el más amplio entre las principales fuerzas de centro e izquierda de los últimos años, en contraste con las derechas. La amplitud de este acuerdo perseguía un fin común: fortalecer a Jeannette Jara mediante una bancada congresal sólida. Este hecho es notable, especialmente si se compara con la fragmentación interna que se observó en el otro bloque.

Esto refleja la capacidad de gestión política de los sectores de centro e izquierda, así como de la candidatura presidencial, representando una inversión política para el futuro. Es relevante señalar que la presencia de ‘Jara 2025 en la boleta’ puede evocarse con la candidatura de Bachelet veinte años atrás, una mujer de izquierda reconocida por su capacidad de diálogo en la política.

Es importante mencionar que las primarias son un breve espacio de intimidad político-electoral dentro de las colectividades involucradas, pensado para definir una candidatura con mensajes dirigidos a los electores habituales en espacios específicos. Similar a lo que ocurrió en 2021, Jara ingresó a la carrera con encuestas que reflejaban bajos porcentajes y sorprendido a muchos, incluso a Tohá.

El siguiente desafío es crucial: cómo lograr una buena articulación territorial con las candidaturas actuales y nuevas al Congreso Nacional, aprobadas por el Tribunal Calificador de Elecciones (TRICEL), tanto en la Cámara como en el Senado, concentrándose en una sola idea en las tres elecciones. Un mayor alcance territorial es esencial y distintivo en la campaña, y se ha ejecutado en una primera fase, constituyendo otro argumento de éxito que facilita una adecuada comprensión de la geografía electoral del país.

Un mensaje único con diferentes rostros en cada territorio contribuirá a sumar apoyos, experiencias e, idealmente, votos. Visitar cada localidad para recibir tanto apoyos como resistencias es parte del proceso que debe repetirse en esta campaña para establecer nexos renovados entre aliados y la ciudadanía, lo más relevante de todos. La territorialidad estratégica, facilitada por los gobiernos subnacionales y organizaciones sociales en toda la nación, resulta fundamental para transmitir un vínculo significativo entre la candidatura y los diversos territorios, tanto físicos como virtuales, que interactúan entre sí.

Aunque el enfoque de Jara en el ámbito físico ha generado críticas por su falta de presencia en foros con grupos de interés, la interacción cara a cara ha sido positiva, evidenciada en las encuestas que muestran que ha mantenido su nivel de apoyo, sin retroceder por su ausencia. De hecho, el reciente foro televisivo de CHV (10 de septiembre), discutido por analistas, no afectó negativamente la aprobación de su candidatura.

Es crucial que Jara dirija sus esfuerzos, declaraciones y estrategias hacia una mejor comunicación con la ciudadanía, eficazmente relacionada con propuestas concretas (como pensiones), sin descuidar otros temas de interés para la población (como seguridad pública, empleo, crecimiento económico y salud), creando un horizonte de realizaciones que impacten positivamente en la calidad de vida. El objetivo debe ser maximizar el apoyo en primera vuelta respecto a ideas y votos.

El mensaje de la primera vuelta debe ser reestructurado, ajustado y ampliado de cara a la segunda. Es esencial analizar los relatos de las demás candidaturas más allá de la centro-izquierda, identificando elementos que pueden ser relevantes y que, correctamente gestionados, puedan sumar apoyos. La campaña de Boric, por ejemplo, logró un millón de votos en la primera vuelta y subió a un millón ochocientos mil en la segunda, alcanzando cuatro millones seiscientos mil (55,87%) en la final, a pesar del voto voluntario. Esto denota la necesidad de una observación crítica hacia otros discursos para un mejor ajuste en la segunda vuelta.

Jara representa una acción tangible, ligada a las personas y a los territorios gracias a su gestión (30%), pero también por sus méritos y carisma, que complementan su discurso y propuestas. Hay bases objetivas desde las cuales construir el relato, resistiendo las narrativas distorsionadas por la derecha extremista en relación a la situación del país. Dada la realidad internacional, tal vez se deba considerar una segunda vuelta entre Jara y Matthei, y no la que sugieren las encuestas, lo cual plantea un desafío menos polarizante.

Con Información de pagina19.cl

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