Desde Madrid
¿Qué está sucediendo? Esta pregunta me golpea con fuerza y me provoca un profundo desasosiego. Lo inquietante es que parece que la «ley del más fuerte» se está instaurando globalmente, reduciendo el valor de la vida a niveles inimaginables. Resolver conflictos a disparos, ignorar acuerdos, documentos y hasta la voluntad de un pueblo, se está transformando en una mala práctica que nos degrada como seres humanos pensantes.
Israel, un país cuya historia está marcada por la violencia, ataca de manera brutal a otro país, solo porque no comparte su gobierno. Se anticipa y se justifica acusando a otros de belicismo, cuando en realidad es el mismo Israel el que vive en un clima de guerra constante. No creo que todos los israelíes compartan esta visión; sin embargo, quienes gobiernan, respaldados por elecciones manipuladas, son maestros en la manipulación ideológica, entreteniendo al público mientras desvían la atención de la verdad y fomentan la violencia sin reparos.
Impulsados por el extremismo del “Emperador del Mal” desde América del Norte, Netanyahu y sus aliados han llevado a cabo una intervención militar que han planificado durante años. Han iniciado la invasión de Irán a través de un proceso de espionaje malicioso, con habilidades en ocultismo, siguiendo un plan preestablecido que se ha ido perfeccionando a medida que la tecnología militar avanza.
Ellos mismos lo reconocen en la documentación que difunden para intimidar a otros posibles rivales. Su siniestro brazo, el Mossad, ha planeado esta acción durante años, preparando cuidadosamente el escenario para la masacre. No solo han destruido laboratorios e instalaciones de investigación nuclear, justificándose con la acusación de que “Irán intentaba fabricar una bomba nuclear”. Sin embargo, los iraníes lo niegan y refieren a los diálogos en curso con Donald Trump.
Si esa infraestructura sirviera realmente para fines militares, debemos preguntarnos: ¿Cuál es el único país en Oriente Medio que posee armamento nuclear? Es Israel, que ha desarrollado un potencial militar impresionante, lo que demuestra su insaciable inclinación hacia la guerra.
Aún hay más. Israel utilizó ciberguerra para inhabilitar los sistemas de defensa aérea y las redes de información militar de Irán, socavando su control satelital y la eficiencia de sus radares. Reconocen haber empleado inteligencia artificial en una guerra cibernética digna de una película de ciencia ficción.
Asimismo, han desarrollado capacidades aéreas con equipos modernos, fabricados en naciones como Estados Unidos, que tienen tecnología avanzada y comercian con impunidad. También han utilizado drones específicos para causar daños significativos, así como misiles hipersónicos de última generación.
Ahora exigen un cambio en el gobierno iraní. Trump llega a afirmar que no intervendrán, mientras amenaza al propio líder Jamenei. Ante esto, surge la pregunta: ¿con qué derecho intervienen tan agresivamente en los asuntos internos de una nación? ¿Qué lógica les lleva a cometer tales atrocidades? Además, ¿cómo deben reaccionar aquellos de nosotros que promueven la paz y la razón para una convivencia armónica?
Es imperativo detener la mano criminal de los agresores. Debemos castigar a quienes destruyen lo que con tanto esfuerzo se ha construido para lograr una convivencia internacional sensata. Hay que aislarlos y demostrar que el poder de la inteligencia supera a la irracionalidad de los violentos. Es crucial fortalecer las instituciones creadas para garantizar un esfuerzo efectivo hacia la paz global.
No podemos permanecer en silencio ante el abuso, la destrucción y la injusticia. Nuestra voz y nuestra inteligencia encontrarán el camino para poner fin a esta barbarie, castigar la brutalidad y retomar la senda hacia una paz duradera y estable, avanzando hacia un futuro mejor para la Humanidad.
Con Información de desenfoque.cl