Recientemente, se han reportado casos de personas que consideran a programas de Inteligencia Artificial (IA) que simulan conversaciones humanas como “su mejor amigo” o “su novio”, e incluso han tomado decisiones trágicas basadas en mensajes generados por estas tecnologías.
La directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Gabriela Mistral, Fernanda Orrego, alerta sobre los rasgos de personalidad que llevan a algunas personas a establecer lazos afectivos con programas computacionales que “no tienen ética”.
“Es prematuro llegar a conclusiones definitivas sobre el tipo de personalidad, pero se pueden identificar ciertos rasgos de vulnerabilidad que pueden propiciar relaciones poco saludables con estos programas”, comentó la académica.
“A lo largo de la historia, hemos visto que jóvenes, adolescentes y adultos enfrentan desafíos en sus interacciones sociales. Para estas personas, la inteligencia artificial representa un espacio de interacción que se adapta a sus necesidades”, explicó la psicóloga.
Las personas que sufren dificultades en sus relaciones interpersonales, ya sea debido a problemas para resolver conflictos o a la falta de habilidades para manejar desacuerdos, pueden encontrar en la IA una “compañía”. Esto se debe a que “es difícil pelear con la inteligencia artificial, ya que no discute. Por lo tanto, la relación —si se le puede llamar así— es bastante fluida y condescendiente, ya que está diseñada para siempre complacer. De hecho, herramientas como ChatGPT, Gemini o cualquier chatbot están programadas para satisfacer tus necesidades y resolver tus problemas”, añadió.
RIESGO DEL AISLAMIENTO
El entorno familiar, educativo o laboral puede identificar si alguien padece de dependencia hacia la IA: “El aislamiento es la clave. La Inteligencia Artificial puede nutrir una variedad de intereses, pero algunas personas podrían convencerse de que tienen un amigo, un consejero, ‘alguien’ a quien compartir sus experiencias, sin recurrir a la relación con otros seres humanos que no siempre responden como uno desea. Estas son personas que tienen dificultades para conectarse en el mundo real y que huyen hacia un mundo de fantasía para poder interactuar.”
Según la académica, el principal problema con estos chatbots es que “las inteligencias artificiales fueron creadas sin consideración ética, y pueden fomentar comportamientos o acciones destructivas, tanto hacia otros como hacia sí mismos. A la IA no le importa el bienestar de la persona ni de su entorno, solo se enfoca en satisfacer lo que se le solicita”.
Este tema fue discutido en el IV Congreso Internacional de Psicología de la Universidad Gabriela Mistral, que se llevó a cabo el 8 de octubre, enfocado en la violencia en diferentes entornos de aprendizaje, dado que las fronteras entre el mundo virtual y el físico se han vuelto más difusas.
“El congreso tuvo mesas temáticas vinculadas a políticas públicas, educación, neurodesarrollo y los efectos psicológicos de las interacciones digitales. La inteligencia artificial es una de las interacciones digitales más impactantes en este contexto”, concluyó la directora de Psicología de la UGM.
Con Información de www.lanacion.cl