Desde Madrid
He visto y escuchado una gran variedad de opiniones sobre el triunfo del ultra derechista movimiento que apoya a Javier Milei en Argentina. Los puntos de vista son tan diversos y opuestos que imagino que muchos se habrán basado en las encuestas previas. He conversado con periodistas argentinos de distintas tendencias políticas, incluso con seguidores de Milei, para explorar hasta dónde llegará su desbordante entusiasmo tras el triunfo y su polémica motosierra.
Una de mis primeras conclusiones proviene de las palabras de Jorge Enrique Taiana, líder del movimiento opositor Fuerza Patria, elegido diputado por la provincia de Buenos Aires en las elecciones del 26 de octubre. Con cautela, comentó que esperaba un voto enojado, un «voto bronca», como dicen los argentinos, similar al de 2023, cuando Milei ganó la presidencia. Argumentó que la gestión del actual gobierno es desastrosa, por lo que anticipaba una reacción del peronismo, que había estado en ascenso recientemente. Sin embargo, eso no fue suficiente, ya que muchos optaron por no votar, dudando de la recuperación peronista.
La elevada abstención del domingo, que superó el 32% del electorado, en un sistema donde el voto es obligatorio y se castiga la inasistencia, sugiere que muchos prefirieron no participar en lugar de votar con reservas. Un colega me comentó que, aunque desprecia a Milei, tampoco olvida cómo lo han hecho los peronistas y decidió quedarse en casa, asumiendo la sanción (que es bastante baja, por cierto).
Así, frente a la incertidumbre que genera ese “empate”, muchos electores optaron por la inacción, pensando en su situación económica, especialmente ante la millonaria oferta de ayuda de Donald Trump a Javier Milei. Veinte mil millones de dólares ofrecidos una semana antes de las elecciones “dejan aturdidos a aquellos que deben decidir entre lo que podría venir y lo que ya conocen”.
En efecto, en medio de la crisis financiera de Argentina, Trump prometió rescatar al gobierno de su aliado, Javier Milei, condicionando la ayuda a su victoria en las elecciones legislativas. El lunes anterior a los comicios, el Banco Central de Argentina anunció un acuerdo de intercambio de monedas con Estados Unidos, con la intención de “contribuir a la estabilidad macroeconómica del país, enfocándose en mantener precios estables y promover un crecimiento sostenible”.
Esta maniobra ha sido considerada por muchos analistas como una intromisión en los asuntos internos de otro país. Incluso, se han alzado voces de crítica de políticos y empresarios en Estados Unidos, protestando por dicha intervención. Agricultores estadounidenses también exigieron explicaciones a Trump por la ayuda a un presidente de extrema derecha.
Trump justificó su decisión argumentando que “Argentina está luchando por su vida” y que “están dando todo para sobrevivir”. Además, advirtió que si Milei perdía ante un candidato de extrema izquierda, “no seríamos generosos con Argentina”.
Con tales declaraciones, resulta evidente que hubo intervencionismo en el proceso electoral. ¿Quién podría rechazar una ayuda tan significativa para respaldar su economía personal?
Ahora, tras su inesperado triunfo, Javier Milei afirma que no modificará sus planes de gobierno. Solo revisará los informes sobre los casos de corrupción que han afectado a sus colaboradores más cercanos. Incluso ha insinuado que podría postularse nuevamente en dos años. Está claro que cuenta con respaldo económico… pero, ¿a cambio de qué?
Con Información de desenfoque.cl