La amplia mayoría de derecha y sus posibles implicaciones – Factos.cl: Últimas Noticias de Chile

Por Hugo Catalán Flores| Columnista de FACTOS

En una columna anterior, antes de la primera vuelta, argumenté que la diferencia entre Jara y Kast no era tan relevante comparada con sus puntos en común: ambos mantendrían el sistema constitucional y el orden económico, como señaló un medio internacional al analizar la elección del 16 de noviembre. Sin embargo, la percepción de que estamos al borde del abismo, que antes consideraba más un acto teatral que una realidad, se vuelve alarmante en el contexto actual de una supramayoría parlamentaria de derechas y el panorama que se vislumbra con la asunción del nuevo Parlamento el 11 de marzo.

Un análisis de los resultados de la contienda parlamentaria de Servel muestra que las derechas han conseguido 90 escaños más uno de un independiente, mientras que el sector progresista sumó solo 64 diputados. Para alcanzar la mayoría de quórum constitucional —es decir, 4/7—, en un eventual gobierno de ultraderecha que busque avanzar sin contrapeso en reformas que retrocedan beneficios sociales o en leyes sobre derechos reproductivos de mujeres (citado solo como un ejercicio), tendrían el camino despejado para legislar, ya que requieren 89 votos. Esto permitiría incluso establecer una jornada laboral de 12 horas, haciendo posible cualquier propuesta. Esta situación resulta alarmante para el sector popular y progresista.

En cuanto a la composición del Senado, que también es fundamental, el equilibrio será precario: 11 senadores fueron electos por bloque y, sumando los que no renovaban, los números quedan virtualmente empatados con 25 por sector. No obstante, un cambio de bloque por parte de algún senador podría facilitar la aprobación de iniciativas de un programa similar al que menciono, aunque esto requeriría cierto ingenio legislativo.

Se ha discutido ampliamente que el panorama que se abrió el 16 de noviembre es novedoso, y sin precedentes en las últimas décadas, lo que sugiere que estamos ante una nueva realidad electoral, producto del cambio demográfico, de la generación Z y del impacto de la comunicación política a través de dispositivos electrónicos y redes sociales. En resumen, estamos en un mundo nuevo y desafiante.

En este contexto, la victoria de un caudillo como Kast el 14 de diciembre representaría un desafío significativo para ciertos grupos de identidades, así como para la mayoría de sectores sociales que podrían ver amenazadas sus redes de asistencia —despreciadas abiertamente por los tecnócratas de ultraderecha—, lo que podría llevar a efectos concretos y perjudiciales.

Para enfrentar este desalentador panorama en las cuatro semanas que nos separan de la segunda vuelta, resuena un ejemplo reciente desde la capital del imperio: la elección de Zohran Mamdani en Nueva York, basada en un eficaz activismo territorial, parece ser clave para contener el poder que podría concentrarse en un político de derecha. Es esencial convencer a la población de que esta opción es peligrosa para quienes aspiran a mejorar la vida de las personas, ya que favorece los intereses de las élites.

En definitiva, ahora sí estamos al borde de un salto al abismo.

Con Información de factos.cl

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