Recientemente, una inquietud común en Valparaíso era quién tomaría el relevo de la senadora Isabel Allende, quien no podía repostularse. Su figura es emblemática y muy apreciada en la Región, donde su padre fue un destacado parlamentario. Los militantes del Partido Socialista se preguntaban quién podría ocupar su lugar.
Entonces apareció el nombre de José Miguel Insulza, un político chileno de gran influencia en las últimas décadas, tanto en el ámbito nacional como internacional. La propuesta de que el académico y diplomático, ex ministro de Estado, ex secretario general de la OEA y ex senador, se postulase fue bien recibida en la región. Los socialistas creen que su voz será un fuerte aliado para defender los intereses de Valparaíso.
Insulza aclara que su cambio de senaduría de Arica a Valparaíso no fue una decisión personal, sino una decisión del partido: “Como miembro del Partido, me debo a él, y al recibir la solicitud, no podía negarme”.
Él reconoce que la tarea no será sencilla, ya que la región es altamente competitiva y atractiva para la derecha, pero confía en poder obtener la senaduría, ya que “la Región siempre ha sido generosa con nosotros”. Recuerda que incluso en tiempos en que había dos circunscripciones, lograron electos en ambas. Sin embargo, admite que la actual situación es complicada, “porque la derecha ha sabido capitalizar los problemas de seguridad que afectan a la población”.
“El inconveniente -asegura- es que quizás no hemos desarrollado todas nuestras capacidades para afrontar los desafíos del desarrollo y la seguridad pública”. Insulza está convencido de que está listo para confrontar dichos problemas y “avanzar hacia el siglo XXI, asumiendo la realidad de la gente aquí”.
Por ello, su estrategia no será una campaña ideológica, sino práctica, enfocándose en resolver las necesidades sobre infraestructura y conectividad. “Contamos con los dos principales puertos del país, y estos son los asuntos que la ciudadanía quiere escuchar”, afirma.
No es un visitante en Valparaíso
Insulza señala: “Valparaíso representa una región crucial. Aquí están los dos puertos más importantes de Chile y la principal salida terrestre: el Paso Libertadores. Gran parte de la producción agrícola y vitivinícola que otorga prestigio a Chile se exporta desde aquí. Valparaíso es el epicentro de la actividad económica del país, y por eso, mejorar la calidad de vida de sus habitantes es un gran reto”.
¿Se considera un visitante en Valparaíso?
No, para nada. “Fui ministro del interior y nadie cuestionó nuestra gestión cuando logramos que Valparaíso fuese declarado patrimonio de la Humanidad. Empezamos trabajos significativos para que la ciudad no solo fuera reconocida como un puerto, sino también por su riqueza cultural”, explica. Sin embargo, lamenta que esos esfuerzos se han visto opacados por el deterioro actual y subraya la urgencia de revitalizar la ciudad.
¿Qué opinión tiene sobre la lenta reconstrucción tras los incendios devastadores en la zona?
Asegura que ha habido críticas por la tardanza en la recuperación de quienes sufrieron durante los incendios. “He estado en contacto con el Ministerio de Vivienda para averiguar los motivos del retraso en el plan de reconstrucción. Es alarmante que apenas se haya cumplido con menos del 10%, tal como me han informado. Es fundamental honrar nuestro compromiso con la gente, además de que esto se sustenta en una ley que se aprobó en el Congreso para la reconstrucción”.
Una gran falta
Existen numerosas críticas no solo entre los socialistas hacia el Partido Comunista y el Frente Amplio. ¿Cuál es su perspectiva sobre la relación con ambos partidos?
Con el Partido Comunista, históricamente hemos mantenido una buena relación, aunque ha habido importantes discrepancias, especialmente en visiones internacionales. En mi opinión, el PC se ha quedado estancado en la era soviética.
Lo más desafortunado ha sido la falta de un vínculo cercano y productivo con el Frente Amplio, lo que considero una gran carencia. Creo que una colaboración sólida entre el Partido Socialista y el Frente Amplio es crucial para fortalecer a la izquierda y la centroizquierda en el país, y lamentablemente, esta falta de diálogo constante ha sido evidente.
¿Cómo imagina el futuro del país si, por ejemplo, José Antonio Kast obtuviera la elección?
La llegada de Kast al poder sería un escenario complicado. Desde el ámbito internacional, resultaría difícil justificar una situación tan anómala, donde personas ancladas en los años de la dictadura llegarían a gobernar. Sería un gran desprestigio para Chile; algo que ya ha ocurrido en otros lugares, como en España, donde la derecha también regresó tras un período democrático. Sin duda, sería una situación muy desafortunada para la imagen de Chile en el mundo.
El Partido Socialista y sus desafíos
¿Cuál es su evaluación sobre el futuro del Partido Socialista, dado que ha perdido gran parte de su fuerza electoral?
Considero que hemos padecido las consecuencias de una situación que nos ha perseguido durante años. Desde la era de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, no hemos tenido un candidato presidencial propio. Después perdimos elecciones y no presentamos candidatos, participando solo en primarias, lo que ha impactado en nuestra relevancia.
En consecuencia, hemos visto que las diversas corrientes internas, ahora conocidas como “lotes”, parecen estar más enfocadas en el poder que en discutir cómo avanzar hacia lo que realmente necesita la gente. Esta situación ha tenido repercusiones y es mi deseo que en el próximo Congreso podamos corregir este rumbo, ratificando que el partido fundado por Allende debe tener un programa claro y cumplirlo con determinación. Lastimosamente, esto no ha sido una constante en el Partido durante los últimos quince años.
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