Todo empezó con un comentario que podría parecer trivial. Una estudiante venezolana comentó que se enfermaba frecuentemente al inhalar el humo de leña durante los inviernos en Osorno. “Esa observación se transformó en una pregunta científica que dio origen a nuestra comunidad investigadora”, relata Guillermo Tapia, docente de la Escuela Monseñor Francisco Valdés y responsable del programa ICEC del Ministerio de Educación.
Así nació “Bosques urbanos en acción: especies nativas e introducidas frente a la contaminación atmosférica”, un proyecto escolar que ha involucrado a decenas de estudiantes, en su mayoría mujeres, investigando el impacto de los árboles en la calidad del aire y la salud respiratoria.
Iniciado en 2022, este proyecto ha perdurado a lo largo de las generaciones. Con una metodología rigurosa adaptada al entorno escolar, el equipo liderado por Tapia ha realizado observaciones de distintas especies en Osorno, extendiéndose también a Río Negro, Purranque y Puerto Octay. Las estudiantes se han encargado de clasificar árboles en nativos o introducidos, perennes o caducos, y medir indicadores como biomasa, área foliar y tasa fotosintética, comparando estos datos con variables ambientales y de salud.
“Lo asombroso fue descubrir cómo los árboles que vemos todos los días pueden influir en nuestra salud”, comenta Valentina Espinoza, estudiante de octavo básico. “Algunos árboles ayudan a purificar el aire, mientras que otros pueden contribuir a enfermedades como el asma o alergias”, añade.
Ana Clara Leal, una compañera, añade: “Este proyecto me hizo sentir más integrada. Aprendí mucho y hice nuevas amigas. Ha sido una experiencia enriquecedora”.
La investigación ha trascendido el aula, participando en ferias científicas, llevando a cabo actividades de reforestación con especies nativas, elaborando fichas técnicas, ensayos argumentativos y realizando análisis estadísticos. En octubre, la investigación fue seleccionada para representar a Osorno en el XIV Congreso Nacional de Educación en Ciencias, organizado por la Universidad de Chile en Santiago.
El Ministerio de Educación ha reconocido a Tapia como uno de los docentes destacados del programa ICEC por su capacidad de integrar ciencia, territorio, género y comunidad. “El profesor actúa como el hilo conductor. A pesar de los cambios en los estudiantes, él mantiene viva la investigación, adapta métodos y motiva nuevos equipos”, señala el documento oficial que avaló su participación en el congreso a finales de octubre.
Blanca Molina, presidenta del centro de alumnos y estudiante de séptimo, resume el impacto del proyecto: “Cuando comenzó, estaba en cuarto. Ver a mis compañeros plantando árboles y haciendo ciencia fue muy inspirador. Ahora soy parte de esto y deseo que más colegios se sumen. La ciencia también es para nosotras, las niñas”.
Esta experiencia ha generado una red de colaboración entre diferentes establecimientos, fortaleciendo el enfoque territorial, además de impulsar habilidades como el pensamiento crítico, la conciencia ecológica, la argumentación y el trabajo en equipo.
“Esto no es solo un proyecto científico; es una oportunidad para construir comunidad y formar ciudadanía desde la escuela”, afirma Tapia. “Nuestra responsabilidad como docentes es sembrar preguntas, abrir caminos y acompañar procesos. Si logramos eso, la ciencia deja de ser solo una materia y se convierte en una forma de entender y cuidar el mundo”, concluye.
Con información de osornoenlared.cl
Con Información de chilelindo.org