La Asociación Civil Comunicación para la Igualdad, con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll Stiftung Buenos Aires, presentó la investigación titulada “Anatomía de la crueldad. Desinformación de género, discursos de odio y violencia política en la era Milei. Y cómo Argentina resiste”. Este estudio abordó cuestiones como ¿Quién inicia los ataques? ¿Cómo se distribuyen en los medios digitales? ¿Qué papel desempeña cada actor? y ¿Qué redes de violencia se establecen?
El informe tuvo como objetivo identificar la desinformación, la estigmatización, los discursos de odio y la violencia provocados por el gobierno argentino y su entorno, mediante el análisis de tres campañas coordinadas de ataque digital y mediático que tuvieron lugar en 2025: el discurso de Javier Milei en el Foro de Davos contra el feminismo y las comunidades LGBTIQ+; la campaña de ataque al periodismo; y la agresión particular hacia la periodista feminista Julia Mengolini, que incluyó un deepfake pornográfico y amenazas. También se examinó una narrativa que el partido La Libertad Avanza (LLA), de Milei, emplea periódicamente, en relación con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, utilizando argumentos sobre las bajas tasas de natalidad global.
El propósito del estudio es evidenciar el funcionamiento de un sistema de ataque que se describe como “bien organizado, estudiado y inspirado en experiencias globales de la extrema derecha, que busca ganar la batalla cultural”. Estas fuerzas políticas sostienen que las principales instituciones globales representan al progresismo y que, sin una hegemonía de pensamiento conservador, sus propuestas no podrán perdurar. El caos, la polarización y la violencia son herramientas utilizadas para un objetivo a largo plazo, según argumentan estas organizaciones.
“Los ataques forman parte de acciones planeadas por La Libertad Avanza, que, además, han sido testadas en otros países, funcionando como laboratorios para futuros embates fuera de Argentina. La sistematización de estas estrategias de comunicación política permite a los progresismos entender el sistema, evaluar la posibilidad de aprender de estrategias menos nocivas y contribuir a la creación de prácticas que enfrenten la intoxicación del debate público”, expresó Sandra Chaher, autora del estudio y presidenta de Comunicación para la Igualdad.
Ataques coordinados y estrategias planificadas
El estudio revela que los cuatro episodios investigados comparten ciertas características comunes. Las acciones de ataque coordinadas son efectivas para controlar la agenda del debate público mediante el caos y la polarización, instalando dinámicas discursivas más alineadas con los objetivos políticos del gobierno, como minar la confianza en el periodismo y asociarlo con corrupción, o denigrar y perseguir la homosexualidad al vincularla con la perversión y la pedofilia. Estas tácticas colaboran en la denominada “batalla cultural”: si se gana el debate de ideas, transformar las estructuras sociales y políticas será más accesible.
El informe también indica que estos ataques preceden políticas públicas y acciones del gobierno que cambian las condiciones materiales de vida. Por ejemplo, después del discurso en Davos, se prohibieron tratamientos y cirugías de adecuación de género para menores de edad; tras la agresión a periodistas, se restringió el acceso a la Casa Rosada y más de 10 periodistas fueron denunciados penalmente por el presidente Milei y por organismos gubernamentales.
Los ataques revelan un sistema con roles claros y estrategias planificadas, apoyadas en experiencias de comunicación de la extrema derecha a nivel global. Este “ejército” de combate incluye trolls, con un troll supremo y otros secundarios, estrategas de campaña, negacionistas, intelectuales, amplificadores, legitimadores, clipeadores y creadores de contenido, apoyados por la asignación discrecional de fondos estatales y de origen cuestionable en Argentina.
Finalmente, el informe relaciona ciertos incidentes de “justicia por mano propia” con el respaldo a los discursos de odio que promueve La Libertad Avanza, como el incendio de la casa de una pareja lesbiana, la golpiza al periodista Roberto Navarro y la agresión violenta a Julia Mengolini por parte de desconocidos en la vía pública, entre otros.
Sandra Chaher destaca la urgencia de fomentar el debate público: “Esperamos que este libro contribuya tanto a resistir estos ataques como a construir la utopía de un futuro más brillante. Hace unos años, hablamos de ‘cultivar el debate público’ y seguimos confiando en esa estrategia para alcanzar consensos y aceptar disensos. Para impedir que la violencia política se instale en nuestra sociedad y se convierta solo en un mal recuerdo de tiempos oscuros”.
La Asociación Civil Comunicación para la Igualdad es una organización sin fines de lucro dedicada a promover la igualdad y diversidad de género en el ámbito de la comunicación. Sus actividades abarcan capacitación, investigación, incidencia y asesoramiento, todas realizadas bajo el enfoque de los derechos humanos.
Por su parte, la Fundación Heinrich Böll opera de forma independiente, promoviendo la democracia, defendiendo los derechos humanos, trabajando para prevenir la degradación del ecosistema global, impulsando la igualdad entre géneros, garantizando la paz mediante la prevención de conflictos en áreas de crisis y defendiendo la libertad individual frente al poder estatal y económico excesivo.
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