El cáncer de mama está aumentando entre pacientes jóvenes, con cerca de 5.600 diagnósticos y 1.800 muertes anuales. Esta enfermedad tiende a ser más agresiva en este grupo y a menudo se detecta tardíamente, según explica la oncóloga Ingiborg Araya.
Este cáncer es el más comúnmente diagnosticado a nivel mundial y el que causa mayor mortalidad en mujeres en Chile. Ante esta realidad, la detección temprana resulta vital para mejorar la supervivencia, y el Ministerio de Salud (MINSAL) promueve programas de detección y derivación dentro del plan de Garantías Explícitas en Salud (GES).
Datos del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN) revelan que en 2023, 2.253 mujeres murieron debido a este cáncer, el número más alto registrado hasta la fecha. La recomendación de la Organización Mundial de la Salud y del MINSAL es que las mujeres empiecen a realizarse mamografías a partir de los 40 años, o a los 35 si existen antecedentes familiares.
La detección más efectiva del cáncer de mama ocurre en etapas iniciales, cuando el tumor mide menos de dos centímetros y no se ha diseminado. La oncóloga médica Ingiborg Araya subraya que “el momento del diagnóstico influye directamente en la supervivencia de la paciente. Si se detecta a tiempo, es probable que se evite la quimioterapia y que solo se necesiten tratamientos menos invasivos como una cirugía y radioterapia reducida.”
“El autoexamen mamario es crucial, pero esperar a encontrar un nódulo puede significar un diagnóstico tardío.”
-Ingiborg Araya, oncóloga médica
Factores de riesgo
Los factores de riesgo principales incluyen la edad avanzada, antecedentes familiares y personales, factores reproductivos como la menarquía temprana y la menopausia tardía, y estilos de vida poco saludables.
La Dra. Araya indica que aproximadamente el 30% de los factores de riesgo se relacionan con hábitos no saludables. “Estos estilos de vida poco saludables se comienzan a adquirir desde una edad temprana, lo que podría estar contribuyendo al aumento de cánceres de mama en mujeres jóvenes.”
El Dr. José Miguel Bernucci, director de Prevención y Detección Precoz del Cáncer de la Fundación Arturo López Pérez (FALP), agrega que “solo un 10% de los cánceres de mama son hereditarios. La mayoría, entre un 80% y 90%, son esporádicos, provocados por factores ambientales y cargas genéticas combinadas.”
Barreras para la prevención del cáncer de mama
La falta de información y la baja percepción de riesgo obstaculizan los diagnósticos tempranos. Aunque este tipo de cáncer se asocia convencionalmente a mujeres mayores, cada vez más jóvenes son diagnosticadas en etapas avanzadas. La oncóloga Araya menciona que “hemos observado un crecimiento en casos entre mujeres jóvenes, y muchas veces un examen mamario alterado se confunde con infecciones.” En mujeres lactantes, el diagnóstico también puede ser retrasado debido a que los cambios mamarios se atribuyen a la lactancia.
Pese a los esfuerzos por aumentar el acceso a mamografías y programas de prevención, no todas las mujeres tienen igual acceso a los exámenes. Factores sociales, económicos y culturales afectan la participación en controles preventivos. El Dr. Bernucci afirma que “estas barreras impactan especialmente a mujeres con menor nivel socioeconómico o educativo.”
Marta Prieto, matrona en el Colegio de Matronas y Matrones, señala que “existen barreras comunes en todo el país. Más allá de las dificultades geográficas, muchas mujeres evitan hacerse mamografías por miedo a un diagnóstico positivo.”
Además, destaca que “pocas mujeres son conscientes de que existen exámenes gratuitos y de una ley que les permite pedir permisos laborales para realizarse exámenes como el Papanicolaou, test de VPH o mamografías.”
Políticas que podrían marcar la diferencia
Según GLOBOCAN, se proyecta que los diagnósticos de cáncer de mama en Chile aumenten en un 60% y las muertes en un 87.5% hacia 2050.
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