La embarcación Familia Madeira, donde viajan los miembros del comité Global Sumud Flotilla, ha informado sobre una avería en su trayecto hacia la Franja de Gaza.
El comunicado publicado en la red social X señala: «El barco ‘Familia’ ha presentado una falla mecánica, pero la misión sigue adelante. La tripulación se ha integrado a otras embarcaciones, manteniendo así la flotilla unida. El espíritu de Sumud es indestructible».
La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau (2015-2023), confirmó a la cadena Ser Catalunya que el problema mecánico no puede solucionarse en alta mar, por lo que el barco, que transportaba a unas veinte personas, no podrá continuar con su rumbo.
A pesar de esta situación, destacó que los tripulantes «se mantienen comprometidos y firmes en su misión».
El comunicado agrega que «cada miembro de la tripulación ha sido reasignado, utilizando su experiencia en navegación, habilidades de comunicación y coordinación diplomática en las nuevas embarcaciones, grandes y pequeñas, que los llevarán a las costas de Gaza. El centro de operaciones de la flotilla sigue intacto».
La flotilla, compuesta por activistas de 44 países, entre ellos la ecoactivista sueca Greta Thunberg, zarpó el 1 de septiembre desde Barcelona con el objetivo de romper el bloqueo del enclave de Gaza.
Los activistas buscan entregar alimentos, agua y medicamentos a los gazatíes, además de exigir garantías para un acceso seguro a Palestina y la apertura de un corredor marítimo destinado a la ayuda humanitaria.
Este es el cuarto intento de los activistas por romper el bloqueo de la Franja de Gaza en 2025. La iniciativa, denominada Global Sumud Flotilla Mission, hace referencia al concepto palestino de resistencia y reemplaza a la anterior Flotilla de la Libertad.
La última escalada del conflicto en la Franja de Gaza ocurrió tras un ataque de miles de palestinos, liderados por el movimiento Hamás, el 7 de octubre de 2023, que resultó en la muerte de aproximadamente 1.200 personas, en su mayoría civiles, cerca de 5.500 heridos y 251 rehenes.
Desde el inicio del conflicto hace un año y 11 meses, más de 65.500 gazatíes han perdido la vida y más de 167.500 han resultaron heridos, según los datos del Ministerio de Salud del enclave.
Tras una tregua entre enero y marzo, Israel retomó la ofensiva bélica, justificando su acción en la inflexibilidad de Hamás.
Además, Israel ha interrumpido el suministro de electricidad a la planta desalinizadora en Gaza y ha cerrado el acceso para los camiones de ayuda humanitaria que ingresan al enclave.
Recientemente, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, permitió la entrada de ayuda humanitaria debido a la presión internacional y otorgó a la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF) la responsabilidad de su distribución, a pesar de las críticas de diversas organizaciones en el terreno que consideran que esta fundación no actúa de manera profesional y tiene un sesgo proisraelí.
Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha calificado la operación militar israelí como un «castigo colectivo» hacia el pueblo palestino.
Con Información de www.elperiodista.cl