Finanzas Abiertas: la transformación de las normativas financieras a través de la tecnología para optimizar su utilidad.

Por Leyla Abdul

Directora de Regulación de Productos Medios de Pago en Nuek

El ámbito de la regulación financiera enfrenta un reto semejante al de la traducción tecnológica: la desconexión entre el lenguaje normativo y las soluciones técnicas. A pesar de que la ley exige el intercambio seguro de datos, surgen dudas sobre su impacto en la arquitectura de sistemas, los protocolos de autenticación, el cifrado y la auditoría. ¿Cómo podemos garantizar que una API —ese «puente digital» que conecta plataformas para compartir información— no solo opere correctamente, sino que también cumpla con los estándares regulatorios y supere las auditorías externas?

La regulación se establece a través de términos legales, definiendo principios, estándares, derechos, obligaciones y plazos. Sin embargo, garantizar su cumplimiento requiere apoyo tecnológico. No basta con contar con APIs; estas deben ser reguladas, seguras y sometidas a auditoría. La interoperabilidad va más allá de la simple conectividad; implica confianza en el sistema, trazabilidad, gobernanza y una experiencia de usuario sin inconvenientes.

La Ley Fintech, que regula el Sistema de Finanzas Abiertas, representa un avance significativo en el ecosistema financiero nacional, transformando nuestra relación con él. Su promesa es clara: fomentar la competencia, la inclusión financiera y la innovación en entornos seguros donde los usuarios puedan compartir sus datos financieros con terceros, siempre que den su consentimiento, para acceder a mejores productos y servicios. Sin embargo, el paso de la teoría legal a la implementación tecnológica presenta retos que no podemos ignorar.

La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha comenzado a establecer normas y estándares para el intercambio de información, la seguridad, el consentimiento y la autenticación. En la actualidad, está revisando los plazos de implementación, un paso prudente para asegurar que este proceso sea seguro y adecuado, garantizando así que la promesa de la norma se cumpla. El éxito de esta iniciativa depende de la colaboración entre reguladores, bancos, fintechs y proveedores.

La experiencia internacional muestra que los países líderes en finanzas abiertas han invertido en robustos marcos técnicos, períodos de marcha blanca, revisiones regulares de normas, guías técnicas y certificaciones específicas para APIs. Estas medidas son el «enchufe» que permite a sistemas distintos compartir información de manera rápida y segura; por ejemplo, una app ajena a nuestro banco podría mostrar nuestro saldo previa autorización. Al implementar esto, transformamos el lenguaje regulatorio en entornos de prueba, estándares de interoperabilidad y certificaciones que facilitan la creación de soluciones funcionales y en conformidad normativa, minimizando la fricción y reduciendo costos operativos, todo en un marco seguro y confiable para los clientes.

La invitación es a seguir este diálogo, desafiante pero esencial, entre regulación y tecnología en el contexto de nuestro Sistema de Finanzas Abiertas.

El artículo Finanzas Abiertas: cómo la tecnología traduce las reglas financieras para ayudarnos fue publicado originalmente en Osorno en la Red.

Con información de osornoenlared.cl

Con Información de chilelindo.org

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