Fatiga y disminución de la concentración: Estrategias para hacer frente a los efectos del cambio de horario de invierno.

El Hospital del Trabajador Achs Salud ofrece recomendaciones

El sábado 5 de abril se inicia el horario de invierno, que durará hasta septiembre, y esto puede generar ciertos efectos relacionados con la exposición a la luz. La Dra. Paulina Chávez, neuróloga del Hospital del Trabajador Achs Salud, comparte algunas pautas para afrontar esta transición.

Con la llegada del horario invernal, se oscurece más temprano y hay más luz en la mañana. Este cambio, que comenzará el próximo sábado 5 de abril, implica atrasar los relojes en 60 minutos a las 00:00 horas en todo Chile continental, salvo en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. La Dra. Chávez explica que “el ajuste del reloj provoca que anochezca más temprano, lo que puede causar trastornos en nuestro organismo debido a la exposición a la luz”.

Uno de los efectos del cambio horario es la liberación anticipada de melatonina, una hormona que facilita el sueño. Esto significa que las personas pueden sentir más sueño a horas en las que normalmente deberían estar más alertas, lo que puede provocar una sensación de mayor cansancio. “Con el nuevo horario, habrá más luz en la mañana y menos en la tarde; por lo tanto, muchas personas podrían experimentar alteraciones en sus patrones de sueño y vigilia durante la primera semana. También podrían aparecer síntomas como malestar abdominal, dificultad para concentrarse y cambios en el estado de ánimo o el apetito”, añade la especialista.

Este fenómeno se debe al reloj biológico interno del cerebro, que ajusta su funcionamiento en base a la información que recibe tanto interna como externamente. “Si este reloj no funciona correctamente, pueden surgir trastornos del sueño como insomnio o somnolencia diurna excesiva, especialmente en niños o personas con antecedentes de problemas de sueño”, señala la Dra. Chávez.

Para facilitar la adaptación al nuevo horario, la especialista sugiere seguir estos consejos:

  • Organizar las actividades diarias de manera estructurada, estableciendo horarios fijos para despertarse y acostarse.
  • Anticipar el cambio de hora y ajustar la rutina de forma gradual.
  • En los días previos, adelantar la hora de dormir y levantarse poco a poco, en incrementos de 15 minutos cada dos o tres días.
  • Evitar las siestas durante el día.
  • Limitar el uso de pantallas por la noche, desconectándose al menos 1 hora antes de dormir, ya que la luz artificial puede desencadenar insomnio.
  • Cenar ligero y temprano, al menos 2 horas antes de acostarse.
  • Realizar ejercicios, preferentemente por la mañana, para reducir la ansiedad y mejorar la calidad del sueño.
  • Evitar el consumo de alcohol y tabaco, principalmente por la noche.
  • Prestar especial atención a los adultos mayores y a los niños, ya que suelen tener más dificultades para adaptarse a cambios en las rutinas.
  • Reservar el dormitorio solo como un espacio de descanso.
  • Evitar la ingesta de bebidas con cafeína o energizantes, especialmente por la tarde.

Con Información de hoysantiago.cl

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