Exploración de los Derechos y Garantías en el Contexto Actual

Aquí tienes el contenido reescrito:



Foto de Bermix Studio en Unsplash

¿Cómo cambiarían las cosas si Lewis Carroll, en lugar de navegar el Támesis en la Inglaterra victoriana y cautivar a las hermanas Liddell—especialmente a Alicia—con su relato de conejos apurados y reinas que cortan cabezas, lo hiciera en nuestro contradictorio y verde Mapocho de 2025? Aunque privara de la bruma londinense, se vería envuelto en los olores de una deterioración moral tan compleja como creciente.

El autor no encontraría inspiración en la conocida protagonista, sino en alguna Alicia del ámbito empresarial o político, emitiendo boletas ideológicamente erróneas o facturas infladas, facilitando así el enriquecimiento ilícito, para luego ser exonerada por fiscalías complacientes o instituciones negligentes, dispuestas a ignorar los delitos que minan la confianza pública.

Si el texto de 1862 hubiera sido publicado en el Chile contemporáneo, lejos de encontrar un País de las Maravillas, nos toparemos con un “País de las Garantías”: un país donde los “derechos esenciales” mal interpretados prevalecen sobre las responsabilidades y donde la impunidad es reina entre la desidia y la injusticia.

En este lugar, la parodia del té del No Cumpleaños se convertiría en un banquete sin fin de élites y capitales financieros, donde los asistentes extraen del sombrero colusiones, evasiones impositivas y financiamiento político irregular, pagando solo con multas simbólicas o lecciones de ética, mientras la justicia apenas los roza.

Echo de menos incluso la firmeza de la Reina de Corazones, frente a la tibieza de un ex Fiscal Nacional que afirmó que «investigar a senadores y diputados puede afectar la democracia», ignorando que la corrupción puede ser la mayor amenaza para ella. En este País de las Garantías, los juicios se extienden por años, acumulando expedientes y fojas, transformando lo que en la obra original era una sátira ágil en un interminable mamotreto judicial.

¿Se atrevería a reír el inefable Gato de Cheshire si en este país los denunciantes se vuelven denunciados? Así le ocurrió a un panadero quillotano, que fue denunciado por sus propios asaltantes tras defenderse. Esa puerta al «nuevo» sistema penal, que prometía agilidad y justicia, ha devenido en una máquina de cerrar causas y liberar culpables.

Tal vez Carroll hubiera hallado inspiración en tantas otras Alicias –y sus contrapartes masculinas– que hoy día pueblan nuestras escuelas y liceos, ejerciendo violencia, bullying y crueldad contra sus compañeros más vulnerables, llevándolos a la deserción o, incluso, al suicidio, mientras las instituciones se resguardan en la inacción disfrazada de protocolos y «garantías». Lo mismo ocurre con el maltrato a los docentes, frecuentemente silenciado por miedo o conveniencia.

Me gustaría cerrar estas líneas no en la fantasía, sino en el sufrimiento y la indignación. Esta reflexión nace de un cuento entrañable, el mismo que quizás leyó aquel niño cuya vida fue truncada hace pocos días por el atropello de dos delincuentes, cuyas justificaciones por parte de ciertos defensores —en sintonía con este país— exigían «garantías» por miedo a represalias en prisión.

Sin embargo, así como la historia de Alicia ha perdurado e inmortalizado, los niños que nos dejan jamás mueren del todo. Sus sonrisas se mantienen suspendidas en el tiempo, recordándonos la urgencia de escribir nuevos capítulos, llenos de esperanza y compromiso social, en un país que aún puede ser de maravillas, si verdaderamente deseamos hacerlo posible.

Si necesitas más cambios o ajustes, ¡solo házmelo saber!

Con Información de pagina19.cl

Previous Post
Next Post
Advertisement