Los especialistas coinciden en que es crucial ofrecer un espacio cálido y seguro para que las mascotas puedan dormir, ya sea en interiores o en un exterior resguardado, para salvaguardar su salud y bienestar emocional.
Los meses de invierno, caracterizados por bajas temperaturas y humedad, pueden afectar la salud de nuestras mascotas. Cuidarlos del frío involucra más que abrigarlos; es esencial proporcionar un alojamiento adecuado, mantener sus vacunas y desparasitaciones al día, y aplicar tratamientos específicos ante enfermedades crónicas.
Un refugio cálido y seguro
Los veterinarios sugieren que durante el invierno, los perros deben dormir en lugares cálidos y protegidos del frío. Este espacio debe estar bien ventilado, pero libre de corrientes de aire, ventanas abiertas o puertas que los expongan a temperaturas bajas.
Diego Pincheira, veterinario de Zoetis Chile, menciona que «al dormir en un lugar cerrado, las mascotas pueden regular mejor su temperatura corporal, lo que les ayuda a mantener un sistema inmune saludable y reduce el riesgo de enfermedades».
Para su confort, se recomienda que duerman en una cama elevada, hecha de materiales aislantes y colocada en áreas secas. Este tipo de cama ayuda a conservar su calor corporal y a mantenerlos secos.
Las necesidades de abrigo varían según raza, tamaño y etapa de vida. Las razas con doble capa, como los huskies y golden retrievers, son más resistentes al frío. Mientras que los perros de pelaje corto o sin él, como los whippets y chihuahuas, así como los cachorros y perros mayores, necesitan más protección y atención para mantener su temperatura corporal y bienestar.
¿Qué hacer si tu perro duerme fuera?
Si tu perro permanece en el exterior, es vital que cuente con un refugio aislado del suelo, protegido del viento y que contenga mantas térmicas. “El frío extremo y cambios bruscos de temperatura pueden perjudicar su salud”, advierte Diego Pincheira.
«En días de lluvia o alta humedad, es importante asegurarse de que las mantas estén secas. Si se mojan, deben ser secadas o reemplazadas rápidamente para evitar que el perro duerma en un ambiente frío y húmedo”, agrega el especialista.
Otros cuidados a tener en cuenta
Para prevenir infecciones respiratorias como la tos de las perreras, se recomienda la aplicación de Vanguard B oral, una vacuna que fortalece la inmunidad contra el principal causante de esta enfermedad. Este esquema inicia con cachorros a partir de las ocho semanas y debe mantenerse con refuerzos anuales.
Las condiciones frías y húmedas pueden agravar la osteoartritis, aumentando la rigidez y el dolor articular. Paseos suaves, áreas de descanso cálidas y tratamientos antiinflamatorios adecuados ayudan a mejorar su movilidad. En consulta veterinaria, se pueden recomendar antiinflamatorios masticables como Rimadyl, o incluso anticuerpos monoclonales según el caso.
Además, es esencial mantener un programa de desparasitación mensual que incluya productos para parásitos internos y externos. Opciones como Simparica Trio ayudan a controlar pulgas, garrapatas y lombrices intestinales, evitando enfermedades que pueden transmitirse a los humanos que habitan el hogar.
Con un refugio seguro, vacunación adecuada, desparasitación regular y cuidados adaptados a cada perro, podemos protegerlos de manera efectiva contra los rigores del invierno.
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