Evaluación de la influencia de los populistas Kast y Kayser en la democracia



Los resultados de las encuestas en Chile indican que en la segunda vuelta se anticipa una victoria para la derecha, y posiblemente la opción más dura de esta corriente. Dada la incertidumbre de los pronósticos y el historial de errores de las encuestas, es fundamental examinar las políticas y el tipo de liderazgo que podría caracterizar el próximo gobierno, así como anticipar sus posibles efectos.

Los candidatos de la extrema derecha chilena, Kast y Kayser, que podrían estar en la segunda vuelta, se presentan como claros populistas. Aunque la llegada de Kast a esta instancia no sería preocupante si su populismo realmente beneficiara al país, la historia indica que su enfoque puede presagiar un futuro incierto y preocupante para la democracia y la paz social, similar a lo que se observa actualmente en EE. UU. y Argentina con Trump y Milei.

Ambos candidatos se posicionan como los únicos que entienden y representan los sentimientos del pueblo, acusando a la clase política de buscar únicamente enriquecerse. No obstante, ignoran que ellos también forman parte de esa misma clase que critican.

Lo que no pueden demostrar son pruebas concretas de su contribución al bienestar de la población; más bien, se evidencia que en el parlamento han sido consistentemente opositores a iniciativas que buscan beneficiar a los sectores más vulnerables.

Para convencer al electorado de su supuesta preocupación por Chile, la derecha populista recurre a conceptos que son valiosos para muchos, como el respeto a los símbolos patrios y los héroes nacionales, intentando monopolizar estas narrativas y acusar a sus oponentes de no respetarlos.

El populismo de derecha es utilizado por grupos de poder como un mecanismo para evadir su responsabilidad en los problemas sociales, como la desigualdad y la precariedad en la vida de muchos. Estos desafíos suelen originarse más por falta de recursos que por mala gestión.

Así, el populismo funcionaría como una estrategia de individuos y grupos que aprovechan los problemas sociales para alcanzar el poder, careciendo de las competencias e interés real para resolverlos democrática y efectivamente. Además, el narcisismo político que acompaña a estos líderes hace que prevalezcan personajes superficiales que promueven ideas fáciles de vender, pero que suelen implementarse con autoritarismo y represión.

El populismo puede apoyarse en ideas atractivas que logran captar la atención del electorado de manera sencilla, manipulando los problemas más urgentes y construyendo relatos que estimulan las emociones para ganar votos.

Sin embargo, en su discurso no se incluye la necesidad de reducir las desigualdades ni de mejorar la calidad de vida para toda la población, ya que ello implicaría cambios que los poderes establecidos no están dispuestos a aceptar.

Conservadurismo Oculto

La redistribución de ingresos y riqueza requeriría aplicar impuestos progresivos, compartir servicios públicos sin exclusiones, y asegurar la gratuidad en educación y salud. Para ello, se necesita una sociedad con conciencia social y con un sentido de comunidad tan importante como el individual. Estos temas suelen estar ausentes en el relato populista de Kast.

La falta de propuestas transformadoras refleja un conservadurismo encubierto en el populismo. La ultraderecha se opone a cambios profundos, acusando a quienes los promueven de provocar caos y desorden, resultando en un enfoque reaccionario, especialmente en lo que concierne a abrir espacios para que las mayorías ejerzan plenamente sus derechos.

Las respuestas de Kaiser y Kast para gobernar son autoritarias. Si pueden aplicar unilateralmente decisiones que restrinjan libertades, lo harán sin dudar.

La democracia se convierte en un obstáculo para el ejercicio del poder en gobiernos populistas de derecha. Cuando las instituciones no se alinean con su lógica, surgen líderes autoritarios que se presentan como la solución, reemplazando ideas y temáticas que podrían ser más efectivas por personajes dispuestos a gobernar fuera de la democracia.

Por lo tanto, podemos concluir que el verdadero problema no es la democracia, sino aquellos que la utilizan para sus intereses, lo que ha contribuido a su debilitamiento y al fortalecimiento del autoritarismo, presentado como una forma de “proteger” una democracia que ellos mismos han socavado: los poderes establecidos, la plutocracia, y la intervención de potencias extranjeras que comprometen la soberanía y autodeterminación del país.

Con Información de pagina19.cl

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