Estudio señala que el 50% de los adultos mayores en Chile experimenta soledad o aislamiento social.

Un estudio del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo revela que casi la mitad de los adultos mayores en Chile experimenta soledad no deseada, y más de la mitad se encuentra en un alto riesgo de aislamiento social.

Según informó La Tercera, Valentina Jorquera, coordinadora del Observatorio, subrayó la importancia de distinguir entre estos dos conceptos, ya que la soledad es principalmente una experiencia subjetiva.

Se refiere a la discrepancia que percibimos entre nuestras relaciones actuales y las que deseamos tener, no solo en número, sino también en calidad. No se trata de estar acompañado o no, sino de cómo valoramos nuestras redes sociales,” aclaró sobre el tema de la soledad.

Por otro lado, el aislamiento social es una condición más objetiva y medible, que se relaciona con la cantidad de interacciones sociales y contacto con familiares, amigos o redes comunitarias.

Jorquera también destacó el mito común de que la soledad es un problema exclusivo de los mayores. “Esto ha sido evidenciado tanto en Chile como en otros países,” agregó.

Uno de los hallazgos más alarmantes del estudio indica que un 28% de los adultos mayores tiene solo una o dos personas cercanas en su red, dejándolos vulnerables a situaciones de aislamiento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la soledad no deseada y el aislamiento social incrementan el riesgo de demencia en un 50%, el riesgo de infartos o enfermedades cardiovasculares en un 30%, y el de muerte prematura en un 25%.

Asimismo, la Encuesta de Bienestar Social 2023 del Ministerio de Desarrollo Social y Familia revela que en Chile, un 9,3% de la población mayor de 18 años se siente sola “siempre o casi siempre”, y un 25,4% lo experimenta “a veces”. La mayor prevalencia se observa en el grupo de 45 a 59 años (10,7%).

Es importante destacar que tanto la experiencia de soledad como el aislamiento social en los adultos mayores están influenciados por factores como el género, estado civil, nivel educativo, convivencia y percepción de salud.

Las mujeres reportan niveles más altos de soledad, aunque esto también depende de si están acompañadas, si tienen pareja o cómo evalúan su salud. Un 65,5% de los hombres sin pareja se siente solo, comparado con el 33% de aquellos que tienen pareja. Para las mujeres, la diferencia es menor: un 58,5% sin pareja y un 45,3% con pareja.

En cuanto a la convivencia, un 65,1% de los hombres que viven solos experimenta soledad, en contraste con el 38,4% de quienes viven acompañados.

Entre las mujeres, la tendencia es similar, aunque con una brecha menor: el 60,7% de las que viven solas reportan soledad, frente al 50,4% que viven acompañadas.

La salud también juega un papel crucial. Solo un 34,5% de los hombres que consideran su salud como buena se siente solo, a diferencia de más del 59% de aquellos que la evalúan como regular o mala. Para las mujeres, estas cifras son del 43,5% y el 62,3%, respectivamente. A medida que la salud empeora, se reporta más soledad, especialmente en mujeres.

AISLAMIENTO

El aislamiento presenta tendencias similares. Entre los hombres, la prevalencia de aislamiento en aquellos sin pareja alcanza el 58,8%, frente al 49,7% en los que sí la tienen. Esta diferencia no se observa en las mujeres, donde el estado civil no parece alterar significativamente el riesgo de aislamiento.

Entre las mujeres que consideran su salud como buena, el riesgo de aislamiento es sustancialmente menor comparado con aquellas que la perciben como mala, con una diferencia de 14,8 puntos porcentuales. Entre los hombres, la brecha también es significativa, aunque menor, alcanzando los 10,7 puntos.

El informe indica que el aislamiento tiende a aumentar con la edad, siendo más alto en mayores de 80 años, con 14 puntos porcentuales más que en el grupo de 60 a 69 años.

Además, existen brechas importantes relacionadas con la educación: las personas con solo enseñanza básica presentan un riesgo de aislamiento 11 puntos mayor que quienes tienen educación media, y 23 puntos más que aquellos con educación superior.

Es fundamental abordar el sentimiento de soledad en toda la población, considerando cómo cambia con la cultura y la sociedad, y cómo esto afecta nuestra evaluación de las redes sociales que tenemos,” agrega Jorquera.

La especialista sugiere que las redes familiares están sometidas a mayores presiones que en el pasado. “Hay menos tiempo, menos cohabitación intergeneracional. Por lo tanto, cuando las relaciones no son significativas, se sienten de menor calidad, lo que puede intensificar el sentimiento de soledad, incluso estando acompañados,” explica.

Para combatir esto, recomienda implementar políticas públicas que fortalezcan proactivamente las redes de apoyo, fomenten la participación y aseguren entornos intergeneracionales en cada etapa de la vida.

También es esencial considerar un enfoque interseccional. No es lo mismo ser hombre o mujer mayor en el contexto de la soledad, ni vivir solo en una zona rural o tener un bajo nivel educativo. Las soluciones deben reconocer esa diversidad y basarse en un enfoque integral,” concluye la experta en envejecimiento.

Con Información de www.lanacion.cl

Previous Post
Next Post
Advertisement