Estudio analiza la neurodiversidad como generadora de creatividad.

La pieza protagonizada por artistas neurodivergentes, en situación de discapacidad y neurotípicos, transforma el escenario en un laboratorio vivo de diversidad.

Esta obra, protagonizada por artistas neurodivergentes, en situación de discapacidad y neurotípicos, convierte el escenario en un laboratorio vivo de diversidad.

“Robot: ecos neurodivergentes” es una obra de teatro interdisciplinaria que surge de una pesquisa escénica dirigida por David Atencio y Víctor Romero, celebrando la pluralidad de las mentes humanas y desafiando los esquemas de la neurotipicidad.

Inspirada en la técnica de action painting de Jackson Pollock y utilizando la metáfora de la “maraña de redes”, que refleja la complejidad del cerebro humano, este montaje fusiona arte abstracto, ciencias cognitivas y creación escénica para explorar cómo pensamos, sentimos y aprendemos desde perspectivas no normativas.

A través de un lenguaje performativo que combina teatro, danza y elementos cognitivos, “Robot”, de la compañía Tercer Abstracto, revela la complejidad del pensamiento en movimiento mediante actos cotidianos, como ponerse una chaqueta o mover una caja, destacando la riqueza de los procesos de aprendizaje diversos.

La obra se formula con una metodología situada y horizontal, enfocándose en las experiencias de personas neurodivergentes y con discapacidad.

En la escena, los intérpretes Claudia Vicuña (bailarina y coreógrafa neurodivergente), Héctor Medina (bailarín y performer con discapacidad motriz) y Sergio Mejía (actor con síndrome de Down) visibilizan otras formas de entender lo humano, rompiendo con categorías rígidas de normalidad.

David Atencio, director y dramaturgo, expresa: “La obra es una experiencia sensorial y cognitiva que reimagina el teatro a partir de las diferencias cognitivas y corporales, no como algo que deba ser tolerado, sino como formas válidas de conocimiento. Buscamos crear un espacio donde la neurodiversidad sea el núcleo de la creación escénica”.

Por su parte, Víctor Romero, codirector del proyecto, añade: “nuestra propuesta busca interpelar al público desde una práctica situada, narrando vivencias desde la mente y el cuerpo para concebir la obra teatral como un laboratorio social, un lugar donde se exploran nuevas formas de habitar el mundo”.

La obra también aspira a contribuir a las artes escénicas planteando interrogantes como, ¿cómo se podría pensar, practicar y componer la escena desde la neurodivergencia y la discapacidad?, ¿qué puede aprender el teatro de otras lógicas de pensar y actuar?, y ¿qué cuerpos pueden ocupar el escenario?

Pensada como un espectáculo relajado, “Robot” es la primera obra en Chile diseñada desde su inicio para audiencias neurodivergentes. Incluye una “guía anticipatoria” que detalla lo que se verá y ocurrirá, además de una producción que minimiza cambios bruscos de luz o sonido para evitar estímulos intensos, junto con una sala contigua que ofrecerá juegos de regulación, audífonos con cancelación de sonido y una pantalla que transmitirá la obra.

Tercer Abstracto –que en abril de este año presentó en GAM “Figura Humana”– no solo se define como una compañía, sino como un programa de investigación y creación teatral que, desde hace más de diez años, investiga la relación entre arte y ciencia.

Con Información de chilelindo.org

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