A pesar del deterioro de su salud durante más de dos semanas, que requiere atención médica urgente, Mauricio Hernández Norambuena permanece en un hospital penitenciario en condiciones inadecuadas, sin un diagnóstico claro ni un tratamiento apropiado. Su traslado a un centro médico de mayor complejidad aún no se ha realizado.
Por: Claudia Molina B. | Factos – Denuncia
Más de dos semanas han pasado desde que comenzó el cuadro febril de Mauricio Hernández Norambuena, ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), y aún no se concretan los esfuerzos para trasladarlo a un hospital con mejores recursos, a pesar de la insistencia de su familia, organismos de derechos humanos y entidades estatales. La situación médica continúa sin solución, lo que genera preocupación sobre una posible agravación de su estado.
Hernández Norambuena fue ingresado el viernes 13 de junio al hospital del Complejo Penitenciario de Rancagua tras presentar fiebre persistente superior a 39,5°C, junto con intensos dolores musculares, sudoración excesiva, cólicos y un notable deterioro físico. A pesar de la gravedad de los síntomas, el paciente no ha recibido el tratamiento adecuado, ni siquiera la hidratación básica con suero, y no hay un diagnóstico médico claro hasta el momento.
El hospital en el que se encuentra es un centro de baja resolutividad, sin las condiciones necesarias para tratar este tipo de emergencias. Más allá de la precariedad de su infraestructura, la situación plantea serias dudas sobre la competencia del personal médico a cargo. El director de este hospital es el ginecólogo y pediatra Omar Rivas Asesio, lo que ha llevado a fuertes cuestionamientos.
¿Por qué un especialista en ginecología y pediatría dirige un hospital penitenciario con pacientes predominantemente masculinos y con enfermedades crónicas, psiquiátricas y casos clínicos complicados? Esta pregunta no es retórica. Representa una denuncia clara sobre la falta de criterio técnico y político en la asignación de puestos clave dentro del sistema penitenciario de salud.
Además, obstáculos burocráticos asociados al modelo concesionado del hospital han generado tensiones con la gerencia de la ACHS, según indican personas cercanas a la entidad que opera el recinto. La familia de Hernández ha señalado falta de claridad, trabas administrativas y un vacío de responsabilidades, lo que ha ralentizado significativamente cualquier decisión sobre su traslado efectivo.
A lo más preocupante es la falta de acción institucional de aquellos que tienen la responsabilidad legal de actuar: el Director Nacional de Gendarmería, Sebastián Urra, el Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Jaime Gajardo Falcón, y la Ministra de Salud, Ximena Aguilera. Hasta el cierre de esta edición, no han podido coordinar un protocolo adecuado para la hospitalización y seguridad del paciente, lo que permitiría su derivación a un centro con la capacidad real para atenderlo.
¿Qué está esperando el Estado para actuar? ¿Un colapso irreversible? ¿Una tragedia que se puede evitar? La falta de voluntad, criterio o conocimiento técnico de estas autoridades expone a una persona privada de libertad a un riesgo sanitario grave y completamente evitable.
“Una cosa es la concesión y otra es la responsabilidad del Estado y del Gobierno para actuar con celeridad en situaciones que involucran derechos fundamentales. No se puede permitir que una persona quede en un abandono clínico total por falta de decisiones claras”, manifestaron, en exclusiva para Factos, desde su entorno.
Diversas instituciones han sido alertadas: el Ministerio de Salud, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, la Dirección Nacional de Gendarmería, FONASA, entre otras. También han expresado su preocupación el Comité de Prevención contra la Tortura, la Agrupación de Derechos Humanos y múltiples organizaciones que siguen de cerca este caso, que, por su alta notoriedad pública y sensibilidad política, exige una respuesta institucional inmediata.
Actualmente, la familia de Hernández Norambuena se encuentra en estado de alerta, a la espera de una decisión que permita su traslado inmediato al Hospital Base de Rancagua o a un centro de la Región Metropolitana, con mayores capacidades médicas para tratar su condición. El riesgo de que la situación se agrave debido a la negligencia institucional es cada vez más evidente.
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Con Información de factos.cl