Es factible incrementar la asistencia escolar

Rebeca Molina, directora ejecutiva de la Fundación Presente.

El ausentismo escolar se ha convertido en uno de los desafíos más críticos de nuestro sistema educativo. Según datos oficiales, casi la mitad de los estudiantes en Chile presenta ausentismo crónico, lo que significa que faltan más del 10% del año escolar. Esto tiene repercusiones directas en su aprendizaje, trayectoria educativa y bienestar general.

Ante esta situación, a menudo se genera la percepción de que poco se puede hacer, o nos conformamos con mejoras mínimas. Sin embargo, la experiencia comprueba que es posible aumentar la asistencia, siempre que se implementen las estrategias adecuadas.

Esto se refleja en tres liceos técnico-profesionales de la Región Metropolitana: Paulina von Mallinckrodt, Sergio Silva Bascuñán e Industrial de Recoleta, que este año están llevando a cabo el programa «Cada Día Cuenta» de la Fundación Presente, gracias al apoyo de la Fundación Irarrázaval.

Los resultados son claros: la asistencia promedio incrementó 5 puntos porcentuales en el último semestre (comparado con un aumento nacional de solo 0,3), y la inasistencia crítica se redujo en un 59%. Además, el número de estudiantes con asistencia esperada creció en un 42%. Estos logros son el resultado del compromiso de las comunidades educativas y del apoyo constante de la Fundación Irarrázaval en la formación integral de los estudiantes.

¿Qué factores explican estos avances? La experiencia acumulada durante más de diez años en la mejora de la asistencia escolar sugiere que no existen soluciones universales, pero sí hay principios comunes:

Comités de asistencia activos y comprometidos, liderados desde dentro de cada colegio, reconociendo la asistencia como un componente pedagógico, no solo administrativo.

Integración de la asistencia en la gestión escolar, comprendiendo que fomentar la asistencia debe ser parte central de los procesos pedagógicos y administrativos.

Colaboración con las familias, asumiendo que la asistencia es una responsabilidad compartida.

Acompañamiento y sistematización, a través de equipos externos que proporcionan herramientas y metodologías adaptadas a la cultura de cada establecimiento.

Más allá de los números, lo fundamental es el cambio cultural que empieza a consolidarse: la asistencia ha dejado de ser un mero trámite administrativo y se ha comenzado a entender como una condición esencial para el aprendizaje.

Este cambio cultural no sucede de inmediato. Exige convicción, liderazgo y perseverancia. Sin embargo, la experiencia demuestra que, cuando se establece y se mantiene en el tiempo, los avances son significativos y sostenibles.

Chile necesita urgentemente multiplicar estas iniciativas y convertir la asistencia en una prioridad nacional.

Porque sin asistencia no hay aprendizaje, y sin aprendizaje no hay futuro.

Rebeca Molina, directora ejecutiva de la Fundación Presente.

Con Información de www.lanacion.cl

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