Elecciones 2025: El uso de tácticas poco éticas en las campañas electorales.



Foto de Nijwam Swargiary en Unsplash

Nos encontramos en la etapa final de las campañas, que culminarán en noviembre con la elección de parlamentarios y Presidente de la República. Ya se observan indicios alarmantes de guerra sucia, especialmente entre los Republicanos de Kast y los Libertarios de Kaiser.

Recientemente, un caso revelador fue la falta de respeto que José Antonio Kast mostró hacia el Presidente de la República. Lo acusó de mentir y a la candidata progresista de complicidad en sus supuestas falsedades. Este episodio surgió tras un encuentro donde el Mandatario discutió el aumento del pago de la Pensión Garantizada Universal (PGU) a $250.000 para pensionados de 82 años o más, tras una década de esfuerzo que involucró a múltiples fuerzas democráticas, excepto a los Republicanos, que se opusieron ferozmente.

El Presidente recordó que “hubo un grupo que se negó a participar en esta reforma y que ahora amenaza con retroceder. No vamos a permitir eso”. A esto, Kast respondió de manera curiosa, introduciendo el caso de Monsalve en la conversación en su cuenta de X, diciendo que el Presidente Boric y su sucesora, la candidata Jara, “mienten una vez más”, y que los chilenos están cansados de las mentiras de este gobierno y desean un cambio para poner fin a esta situación.

Justamente en su “no-respuesta”, Kast cayó en la trampa, ya que ha eludido cuidadosamente mostrar sus verdaderas posturas sobre temas como el aborto, el divorcio y el matrimonio igualitario. En cuanto a la reforma de pensiones, sus intenciones son claras: la rechaza y desea abolirla.

En su cuenta de X, afirmó que derrogaría el mecanismo del “préstamo al Estado” del 1,5 % y revertiría el sistema de reparto aprobado. En realidad, su propuesta busca reemplazar este préstamo por la inversión en instrumentos financieros en condiciones de mercado, lo que podría generar enormes problemas para los pensionados, dejándolos a merced de las fluctuaciones del mercado y creando incertidumbre para los adultos mayores sobre su financiamiento anual.

Otra muestra de guerra sucia proviene de Ruth Hurtado, secretaria general del partido de José Antonio Kast, quien ha afirmado de forma fantasiosa que la izquierda estaría planeando un golpe de Estado. Aunque resulta risible, para quienes vivieron la dictadura, sus palabras son inquietantes.

Hurtado, respondiendo al economista Jorge Desormeaux, quien cuestionó la capacidad de Kast para garantizar la paz social, indicó que “la centroderecha no puede decir que la elección de Kast resultará en un estallido, dado que un presidente de centroderecha gobernó antes y hubo estallido”. Afirmó que quienes están al poder utilizarán todos los medios necesarios para derrocarlo, tal como intentaron hacer con Piñera.

Y agregó: “No sabemos cómo reaccionará la izquierda radical cuando se enfrente a la desocupación. Están acostumbrados a que sus demandas sociales se hagan a través de la violencia en la calle”.

Signos de inquietud

En medio de críticas por el silencio de Kast sobre su plataforma, los nervios comenzaron a crecer en su comando tras el nombramiento de su hijo para candidaturas parlamentarias. Durante un tiempo, se sintieron optimistas al considerar la posibilidad de entrar al palacio de gobierno, mientras observaban disminuir en las encuestas la aprobación de su principal rival, Evelyn Matthei.

Finalmente, el temor en el piñerismo y entre grandes empresarios sobre la posible llegada de Kast al poder estuvo detrás del impulso a la campaña de Matthei. Trataron de disfrazarlo como un «relanzamiento», pero en realidad fue una respuesta para contrarrestar los descontentos exmiembros de la UDI y RN que apoyaban a Kast.

La erosión dentro de la derecha fue notable, y para detenerla, surgieron figuras como los exalcaldes Carter y Codina, además de Rodrigo Álvarez, quien fue uno de los primeros en apoyar públicamente a Kast, creando preocupación sobre el efecto dominó en Chile Vamos. Otros políticos, incluidos Jorge Atton, Álvaro Cruzat y Macarena Santelices, también se unieron al equipo de Kast.

La fuga de apoyo no era trivial, y cada uno de estos nuevos aliados asumía roles en las vocerías de los republicanos. Por su parte, Miguel Mellado, conocido por su posición anticomunista, se presentó como vocero exigiendo que Kast mantuviera la “mano dura” que se le atribuye.

Respuestas insuficientes

En Chile Vamos no tuvieron más opción que organizar un encuentro para demostrar que ellos también tenían “nueva gente”, aunque estos eran en su mayoría viejos conocidos del poder que habían trabajado con la Concertación. La situación se complicó cuando el presidente de RN, Rodrigo Galilea, expresó dudas sobre si sus militantes estarían dispuestos a trabajar en un posible gobierno de Kast.

El indicó que Kast buscaría apoyo en sus aliados naturales y que la centroderecha no se siente más cercana a Kast que a Evelyn Matthei. Esto ha generado tensiones sobre la capacidad de un gobierno encabezado por Kast.

Mientras tanto, el sobrino de Kast, Felipe, expresó en una entrevista su deseo de que Evópoli no participe en un eventual gobierno de Kast, lo que subraya las dudas sobre su capacidad para generar consensos.

Cristián Monckeberg, expresidente de RN y miembro de su comisión política, enfatizó la importancia de la decisión de su partido en caso de un gobierno de Kast. Mientras tanto, el abogado de RN, Marcelo Brunet, expresó su escepticismo sobre la posibilidad de que un gobierno de Kast alineara a ambos partidos debido a sus diferencias fundamentales.

Finalmente, ambos sectores dentro de la derecha se enfocan en revertir las tendencias de las encuestas antes de la primera vuelta. Después, se enfrentará a Jeannette Jara, y en el caso de pasar a segunda vuelta, Matthei espera contar con el apoyo de Kast. Por ahora, ella no está dispuesta a ceder sus votos.

Con Información de pagina19.cl

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