El horario de verano puede provocar trastornos del sueño que se prolonguen hasta tres días tras el ajuste horario.

Este sábado 6 de septiembre se implementará el nuevo horario de verano, lo que significa adelantar los relojes una hora. Este cambio permitirá que anochezca más tarde y se pueda disfrutar de más luz durante el día. Sin embargo, muchas personas podrían enfrentar desajustes en sus rutinas y sus ciclos de sueño en las primeras semanas, lo que podría resultar en mayor somnolencia, dificultades de concentración y una disminución en la productividad.

El doctor Álvaro Vidal, neurólogo de la Unidad del Sueño de Clínica MEDS, comentó: “El horario de invierno, con amaneceres y anocheceres más tempranos, se asemeja más a los patrones naturales de secreción de melatonina. Aunque muchas personas se sienten emocionadas por el horario de verano debido al tiempo adicional para actividades, la luz prolongada puede retrasar la liberación de melatonina, alterando el inicio del sueño”.

El doctor Vidal también señaló que “el horario de invierno es más fisiológico y, aunque el cambio de hora puede tener efectos negativos, estos suelen ser mínimos y temporales, durando entre dos y tres días. La menor exposición a la luz solar por las mañanas puede causar más somnolencia al amanecer, aunque estos trastornos del sueño suelen ser leves. En poblaciones vulnerables, como niños y adultos mayores, el impacto podría ser más duradero, pero no se considera un trastorno crónico”.

Respecto a los hábitos que se deben adoptar durante el horario de verano, el neurólogo recomendó “mantener una rutina de sueño constante, intentando acostarse y levantarse a la misma hora, tanto durante la semana como el fin de semana, buscando dormir entre 7 y 8 horas, y nunca menos de 6”. Para lograr esta rutina, sugiere desconectarse de dispositivos electrónicos como celulares, televisores o computadoras entre una y dos horas antes de dormir para facilitar un sueño natural.

Asimismo, el doctor Vidal enfatizó la importancia de no comer muy tarde ni consumir cafeína después de las 12 del día, ya que esto ayuda a evitar la hiperestimulación y disminuir los despertares nocturnos que interrumpen el descanso. “Es crucial reajustar la rutina lo más pronto posible, evitando siestas y la exposición a luz brillante por la tarde”, afirmó.

El neurólogo subrayó la necesidad de encontrar métodos de relajación antes de dormir, “ya sea mediante sonidos suaves o música relajante, pero evitando la televisión o las pantallas. También es importante no pensar en problemas del día o planificar lo que se hará al siguiente momento de acostarse”, agregó.

Para facilitar el proceso de relajación antes de dormir, se sugiere tomar un vaso de leche tibia o darse una ducha corta de agua tibia. Además, el doctor aconsejó evitar el uso excesivo de alarmas en el celular durante este período de adaptación al nuevo horario, ya que “esto puede fragmentar el sueño, perjudicar su calidad y aumentar el estrés, afectando el descanso diario”, concluyó.

Con información de osornoenlared.cl

Con Información de chilelindo.org

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