El financiamiento de TVN: Análisis y Consideraciones.

Contrario a lo que piensan algunos, incluso en el ámbito político, el funcionamiento de TVN no depende de impuestos ni de recursos del presupuesto nacional, y esta realidad es parte de su problemática. Su financiamiento se origina exclusivamente en el mercado publicitario y en actividades relacionadas, similar a cualquier canal privado, generando ingresos a través de su actividad comercial y aportes de sus accionistas.

Esta dependencia obliga a TVN a competir por audiencias como cualquier otro canal, lo que desvía su enfoque de misión original. No obstante, esta competencia no asegura un flujo de recursos adecuado: la programación tiende a ser similar a la de sus rivales y el rating, en general, es bajo. Esto plantea un desafío notablemente complejo para un canal de televisión abierto y masivo, dado que conlleva altos costos.

Este no es un problema exclusivo de la televisión chilena, pero el modelo actual resulta desfasado. Aunque es esencial disponer de un canal público, la sostenibilidad de uno que sea masivo y competitivo en el mercado, como el exitoso modelo de televisión pública de los años noventa, ya no es viable.

Lo que se necesita ahora es una televisión enfocada en «intereses particulares» que corresponden a un canal público: promover contenidos regionales, cultura, periodismo independiente, reportajes profundos, boletines informativos centrados en la noticia más que en el espectáculo sensacionalista y con una perspectiva ciudadana, además de fomentar contenidos infantiles y deportivos y preservar la identidad cultural y el arte. Para sostener este modelo, el financiamiento debe provenir principalmente del Estado, no de la publicidad.

Esto implica replantear la estructura de la empresa: establecer un presupuesto eficiente y austero dentro de los parámetros de la industria, eliminar gastos en personalidades mediáticas o formatos costosos que no generen ingresos y priorizar los recursos en la misión pública del canal. El modelo de la BBC podría ser una referencia, aunque los británicos no son chilenos y nuestra realidad requiere un enfoque adaptado a nuestras circunstancias.

Con Información de www.elperiodista.cl

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