El consenso de Santiago reconoce la relación entre estudiantes y profesores como un patrimonio inmaterial de la humanidad.

La Cumbre Mundial sobre Docentes, organizada por el Gobierno de Chile y la Unesco, culminó con la adopción del Consenso de Santiago 2025. Este acuerdo busca soluciones para abordar la escasez global de docentes y empoderar la profesión para que juegue un papel clave en el desarrollo de políticas públicas. El documento establece un marco claro de principios y acciones prioritarias, en línea con las recomendaciones de la Unesco.

Durante la ceremonia de clausura, el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, destacó que «un aspecto crucial de este consenso es su reconocimiento de la relación entre estudiantes y profesores como un patrimonio inmaterial de la humanidad. Esto es fundamental para el sistema educativo, donde el vínculo humano entre docente y estudiante se convierte en el eje central para fortalecer procesos y resultados.»

Cataldo también hizo un llamado a todos los presentes a asumir como propias las acciones prioritarias definidas para avanzar en los objetivos planteados. Entre ellas se encuentran el desarrollo de estrategias concretas para fortalecer la profesión, fomentar la participación de los docentes en la formulación de políticas educativas y garantizar un financiamiento sostenible para el futuro de la docencia. Estas son dimensiones urgentes que como Estados miembros debemos abordar sin dilación.«

Por su parte, la directora general de Unesco, Audrey Azoulay, enfatizó que «los docentes son quienes unen a la sociedad, custodios de la paz y de la memoria colectiva. Sin embargo, hoy se enfrentan a múltiples amenazas, desde la escasez de recursos hasta la pérdida de vocación, resultando en una falta sin precedentes de docentes calificados. En Chile, la Unesco presentó soluciones concretas a los líderes mundiales para asegurar que el futuro de la profesión docente se mantenga en la agenda internacional».

Según un estudio de la Unesco, se necesitarán 44 millones de nuevos docentes para 2030 con el fin de lograr educación primaria y secundaria universal. Esto implica un costo de 120 mil millones de dólares anuales solo para cubrir salarios, mientras que algunos países aún enfrentan dificultades para cumplir sus compromisos de inversión previos.

Entre los compromisos clave del Consenso se encuentran:

  • Desarrollar políticas inclusivas y condiciones laborales justas que respalden a los docentes a lo largo de su carrera, incluyendo contratación, mentoría, desarrollo profesional y trayectorias laborales;
  • Mejorar el diálogo social y la participación de los docentes en la toma de decisiones y desarrollo de políticas;
  • Movilizar recursos, tanto nacionales como internacionales, incluyendo mecanismos innovadores de financiamiento como los canjes de deuda por educación;
  • Priorizar la equidad de género, inclusión y diversidad en el cuerpo docente para elevar el estatus de la profesión;
  • Reconocer la relación entre estudiantes y docentes como patrimonio inmaterial de la humanidad, construyendo así una nueva forma de entender el sistema educativo, donde la conexión humana es fundamental para fortalecer los procesos y resultados.

El Comité Directivo de Alto Nivel del ODS 4-Educación 2030 también solicitó la creación de nuevos indicadores de política sobre la profesión docente, abarcando el estatus, desarrollo, condiciones laborales y participación. Estos indicadores permitirán a los países priorizar y monitorear el progreso en el apoyo a los docentes, siendo un elemento crucial para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4.

Descargue el Consenso de Santiago 2025 aquí.

Con Información de desenfoque.cl

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