Editorial: La insuficiencia del tiempo en la búsqueda de soluciones.

Al inicio de esta semana, se reabrió el debate sobre los crímenes perpetrados por agentes del Estado durante la dictadura militar, que tuvo lugar entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo de 1990.

Mencionar estas fechas es importante, ya que hay personas que no vivieron esa época y, por lo tanto, desconocen las atrocidades cometidas por el Comando Conjunto, la DINA y la CNI, todas bajo la dirección de la Junta Militar y de su líder, Augusto Pinochet.

Durante la campaña presidencial, los candidatos de la derecha han criticado la decisión de la Contraloría General de la República respecto al uso del penal de Punta Peuco como cárcel común. A raíz de esta noticia, ha resurgido el tema de los indultos que Kaiser y Kast buscan otorgar a los ancianos que enfrentan condenas de más de mil años.

Paralelamente, Evelyn Matthei se refirió al Plan Nacional de Búsqueda de más de mil detenidos desaparecidos durante el régimen como “venganza”, a pesar de que uno de sus líderes era su propio padre.

Este tipo de postura es un paso más en la defensa de la “obra militar” por parte de la derecha, fomentando la división entre los chilenos y chilenas. Evelyn Matthei se equivoca nuevamente.

Las organizaciones de familiares de las víctimas siempre han operado dentro del marco del Estado de Derecho, y eso no es venganza. Hablamos de niños, adolescentes, mujeres que fueron violadas, algunas de ellas embarazadas, asesinadas y desaparecidas. Más tarde, sus cuerpos fueron desenterrados y arrojados al mar. Muchos chilenos no tuvieron la oportunidad de obtener justicia.

Por lo tanto, que resurja la idea de indultar a los responsables de una política de exterminio, el genocidio llevado a cabo por militares actualmente encarcelados, debe ser denunciada, incluso si solo se trata de una propuesta.

En tiempos de elecciones, no debería ser posible incluir tales conductas en las ofertas electorales. Es una forma de revivir la tortura de aquellos que lograron sobrevivir. Enfrentarse a Krassnoff, Corvalán, Pedro Espinoza o Iturriaga sería una burla para quienes han encontrado algo de reparación, pero no para los miles de familiares de los 1.210 detenidos desaparecidos.

Con Información de desenfoque.cl

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