Por Maximiliano Fábrega, Jefe de Negocios de TSOFT Global
El 9 de diciembre simboliza un cambio importante que ha evolucionado de ser una mera tendencia a convertirse en una realidad tangible. La informática ya no se limita a ser un repositorio de datos, sino que se ha transformado en una arquitectura capaz de interpretar información y realizar acciones en cuestión de segundos. Este avance, impulsado por la automatización y la inteligencia artificial, está redefiniendo el funcionamiento, la producción y la toma de decisiones en las empresas.
Según un informe de McKinsey & Company, para 2024, el 72% de las organizaciones habrá integrado la IA en al menos una función empresarial, evidenciando que la adopción ya ha superado la fase experimental. Esta dinámica indica que las empresas están dejando atrás los proyectos piloto y comenzando a integrar estas capacidades en sus procesos diarios, con el objetivo de mejorar la velocidad y la eficiencia. En nuestro país y en la región, esta evolución responde a la necesidad de optimizar recursos, disminuir tiempos de respuesta y mantener la experiencia del cliente sin elevar costos.
La automatización se ha establecido como un componente esencial. Al delegar tareas repetitivas a sistemas que pueden ejecutarlas rápidamente, los equipos humanos tienen la oportunidad de concentrarse en resolver problemas complejos y tomar decisiones estratégicas. Un avance destacado son los agentes autónomos basados en IA, capaces de actualizar información, crear casos, responder solicitudes y activar flujos completos en plataformas comunes como Salesforce. Ya no se trata solo de asistentes que responden preguntas, sino de elementos que interactúan directamente con los datos, con la debida autorización y trazabilidad.
Sin embargo, todo esto depende de una arquitectura tecnológica adaptable. Las empresas más exitosas son aquellas que han desarrollado infraestructuras que permiten la integración de datos, el monitoreo de acciones automatizadas y la escalabilidad de soluciones sin perder el control. La informática contemporánea exige una visión en tiempo real, lo que implica una reevaluación de integraciones, flujos y gobernanza.
Chile se encuentra en un punto crucial. La pregunta ya no es si adoptar la IA o la automatización, sino cómo integrarlas de manera ordenada y efectiva. En un contexto donde la productividad es clave y la competencia es feroz, la informática se ha convertido en el núcleo que determina la capacidad de respuesta y la calidad de las decisiones. Este Día Mundial de la Informática nos brinda la oportunidad de reconocer que el futuro no es algo lejano, sino que ya es parte de nuestras operaciones cotidianas. Ahora, nuestra misión es aprovecharlo con estrategia, enfoque y correcta ejecución.
El artículo «Día Mundial de la Informática: el paso decisivo hacia sistemas que toman acción» se publicó originalmente en Osorno en la Red.
Con información de osornoenlared.cl
Con Información de chilelindo.org