Un episodio conmovedor ha impactado a la comunidad chilena en el extranjero: Luis León, un anciano de 82 años, desapareció tras visitar una oficina migratoria en Filadelfia, dejando a su familia sumida en la angustia durante semanas. Residente en Allentown, Pensilvania, fue detenido de manera inesperada el 20 de junio cuando intentaba reemplazar su tarjeta de residencia perdida. Su familia se vio obligada a contactar oficinas de inmigración, hospitales e incluso la morgue en busca de respuestas.
El 9 de julio, sus peores temores parecieron confirmarse al recibir una llamada que decía que León había fallecido. Sin embargo, recientemente se descubrió que el anciano fue trasladado de un centro de detención en Minnesota a un hospital en Ciudad de Guatemala. Su familia aún no comprende por qué fue enviado a Guatemala, un país extraño para él, mientras el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha abierto la posibilidad de deportaciones a naciones que los inmigrantes nunca han considerado su hogar.
Leon, quien padece diabetes y alta presión sanguínea, fue asilado político desde 1987, habiendo sobrevivido a la dictadura de Augusto Pinochet. No tiene antecedentes penales, ni siquiera por infracciones de tráfico. Según datos del Transactional Records Access Clearinghouse, más del 72% de las 56,800 personas en detención del ICE no tienen condenas criminales.
La situación de León pone de manifiesto las duras realidades de las políticas migratorias y su aplicación, complicadas aún más por una llamada misteriosa de alguien que se hacía pasar por abogado de inmigración, ofreciendo ayuda en términos poco claros. Actualmente, su nieta Nataly planea viajar a Guatemala con la esperanza de reunirse con su abuelo y denunciar las fallas del sistema migratorio que lo perjudicaron.
Con Información de factos.cl