Crisis en Avellaneda: Análisis del liderazgo de la Cónsul, la diplomacia de Elizalde y la falta de comunicación de Viera-Gallo – Factos.cl: Últimas Noticias de Chile

Por Claudia Molina B.| FACTOS

Los disturbios ocurridos tras el partido entre Universidad de Chile e Independiente en Avellaneda el 20 de agosto de 2025 no solo resultaron en más de un centenar de hinchas detenidos y cerca de veinte heridos. También pusieron de manifiesto, de manera evidente, las luces y sombras de la respuesta diplomática chilena en Argentina.

Mientras la cónsul general en Buenos Aires, Andrea Concha Herrera, actuó con rapidez y eficacia desde el primer momento, brindando asistencia en el terreno y coordinando ayuda humanitaria y legal, el embajador José Antonio Viera-Gallo tuvo un rol más distante y limitado, marcado, según fuentes internas de la misión diplomática, por un ambiente de desconfianza hacia su equipo.

La cónsul: acción rápida y trabajo en el terreno

Tan pronto como se confirmaron los incidentes, Concha se dirigió a las comisarías 3ª y 4ª de Avellaneda, donde verificó el estado de los detenidos —incluyendo seis menores y cinco mujeres— y comenzó a gestionar liberaciones prioritarias.

Simultáneamente, visitó hospitales para confirmar el estado de salud de los heridos y mantuvo informados tanto al Ministerio de Relaciones Exteriores en Santiago, como a las familias y a los directivos del club Universidad de Chile.

“La actuación de la cónsul fue impecable, profesional y rápida, sin buscar protagonismo. Su prioridad fueron nuestros compatriotas”, comentó a FACTOS un directivo de Azul Azul que participó en las primeras gestiones.

Elizalde: diplomacia ejecutiva y apoyo de Concha

La llegada del ministro del Interior, Álvaro Elizalde, enviado por orden del presidente Gabriel Boric, inauguró un cambio significativo. Su visita, apoyada por informes constantes y detallados de la cónsul, permitió que las gestiones con las autoridades argentinas avanzaran rápidamente de un diagnóstico a la acción.

“Fue una gestión ejecutiva, diplomática y firme. El ministro llegó con toda la información preparada por la cónsul, lo que facilitó la presión para la liberación masiva que se concretó el 22 de agosto”, explicó una fuente de Cancillería.

Viera-Gallo: distancia, desconfianza y críticas internas

El embajador José Antonio Viera-Gallo mostró un enfoque bien distinto. Según datos reservados obtenidos por FACTOS, su presencia se limitó a algunas comisarías, acompañado solo por el consejero Juan Pedro Sepúlveda y un agregado policial.

Fuentes de la embajada relatan un clima de parálisis y centralización extrema.

“El embajador no permitió que fuéramos a ayudar a los hospitales. No nos dejó hacer nada. La Cónsul General trabajó sola, intentando mejorar la situación”, relató un diplomático.

Otra fuente, aún más crítica, destacó:

“No nos han querido asignar tareas a ningún miembro del cuerpo diplomático, solo al consejero. Este ha sido uno de los peores embajadores: el trato es deplorable y su gestión, lamentable. Ha minimizado lo que está sucediendo con los hinchas chilenos. Su única preocupación son las relaciones protocolares. Realmente, una vergüenza. No escucha a nadie”.

El embajador en televisión: otra muestra de su carácter

El comportamiento del embajador se puso de manifiesto en una desafortunada aparición en el programa matinal Mucho Gusto de Mega, donde, al ser cuestionado por Karen Doggenweiler y José Antonio Neme sobre la violencia contra los hinchas chilenos, respondió de manera soberbia y condescendiente, especialmente hacia la periodista.

“Gracias a Dios no hubo muertos…”, comentó Viera-Gallo.

Doggenweiler lo interrumpió: “No, pero ministro, hay personas luchando por su vida”.

“Si me permite, usted me está preguntando a mí, no está respondiendo a sí misma”, replicó molesto.

“Esa será su opinión y otra es la mía”, concluyó el embajador, antes de agregar: “Le pido que me permita responder”.

Finalmente, visiblemente incómodo, dijo: “Rechazo la violencia, la ejerza quien la ejerza; todos quienes participen en ella merecen condena. Debemos evitar mezclar esto con sentimientos nacionalistas”.

Lejos de actuar con la calma esperada de un diplomático, Viera-Gallo se quitó los audífonos y abandonó el despacho en directo.

Este episodio televisivo se suma a las quejas internas en la embajada que describen un comportamiento intolerable hacia las mujeres, del que pocos se atreven a hablar públicamente. Diplomáticos consultados por FACTOS afirman que, independientemente del rango o la edad, el embajador exhibe actitudes de desprecio y soberbia hacia sus colegas femeninas, un patrón que aún nadie en el gobierno, ni en la prensa, ha intentado corregir.

Reunión sin la cónsul: un error doloroso

La fotografía del gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, dice más que mil palabras: a un lado, la delegación argentina; al otro, la chilena encabezada por el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, y el embajador José Antonio Viera-Gallo. Sin embargo, no estaba Andrea Concha, la autoridad que, con su arduo trabajo, mantuvo la línea de asistencia y mantuvo informado al Gobierno de Chile, al club y a los medios.

Esto no es simplemente una omisión diplomática; es una evidencia de falta de criterio que contradice la política de equidad de género que el Ejecutivo de Gabriel Boric dice promover como “gobierno feminista”.

Hasta el cierre de esta edición, ni el embajador, ni el ministro Elizalde, ni el Gobierno, ni las organizaciones feministas cercanas al oficialismo han emitido comentarios sobre esta exclusión. El silencio resulta doloroso y enfatiza una incoherencia: cuando era necesario reconocer a la única autoridad que estuvo presente en el terreno, se optó por el protocolo, relegando a una imagen sin mujeres, evocando tiempos pasados.

Diplomacia futura y lecciones aprendidas

Luego de la liberación de los más de 100 hinchas, se activaron gestiones de seguimiento: apoyo legal, coordinación para el retorno seguro y atención médica. Sin embargo, dentro de Cancillería se cuestiona seriamente la capacidad de liderazgo del embajador en Buenos Aires.

La gestión efectiva y empática de la cónsul y la diplomacia ejecutiva del ministro Elizalde contrastan claramente con un modelo que no puede seguir vigente.

Mientras el país permanece a la expectativa del desenlace judicial y médico de los afectados, esta situación revela dos realidades opuestas: una cónsul eficiente, activa y valiente, que comprendió que en tiempos de crisis se debe responder con acciones; y un embajador desconectado de la realidad, atrapado en un papel ceremonial y en un estilo de liderazgo anacrónico, que ha perjudicado no solo la gestión diplomática, sino también la credibilidad del servicio exterior chileno en Argentina.

La pregunta que persiste es sencilla, aunque incómoda: ¿hasta cuándo se tolerará que la política exterior chilena en Buenos Aires continúe afectada por el ego de un diplomático que ha dejado de escuchar?

Con Información de factos.cl

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