Crisis de tráfico en Viña del Mar.


Viña del Mar enfrenta un serio desafío en términos de conectividad. Las dificultades de transporte y vialidad entre Concón, Reñaca y la Ciudad Jardín se hacen evidentes con cualquier incidente en la avenida Jorge Montt. Basta un vehículo detenido, un accidente o un poste caído —como ha sucedido recientemente— para que se formen embotellamientos que afectan a quienes transitan desde Reñaca o Concón y, además, repercuten en todo el Gran Valparaíso de manera desproporcionada. A esto se suma la falta de una gestión adecuada en la priorización del tránsito, lo que agrava aún más la situación.

La congestión en Quince Norte y Dieciocho Norte, donde se encuentran las estaciones de servicio, se extiende hacia la avenida Libertad, subiendo por Alessandri y Padre Hurtado, afectando también la Ruta 60 CH, Concón y Gómez Carreño. Lo mismo ocurre en Uno Norte, que impacta a su vez a la avenida Marina, al centro de Viña, a Álvarez y finalmente a la avenida España.

Con el avance del proyecto inmobiliario en el borde costero de Las Salinas —donde estaban las antiguas petroleras— es esencial considerar alternativas viales para mitigar el colapso inminente que traerá la llegada de nuevos residentes, parques y edificios al área. No basta con abrir nuevas calles locales, ya que esto solo crea un embudo hacia Concón y Reñaca, especialmente considerando la extensa zona ocupada por la Armada en el medio.

En esta zona no solo hay instalaciones militares, sino también un amplio sector residencial reservado para la institución. Es un tema que rara vez se discute, pero que eventualmente se tendrá que abordar: ¿no sería más razonable reubicar a la Armada en otro lugar y devolver ese terreno —estratégico para la movilidad urbana— a la ciudad? Esto permitiría planificar una conectividad moderna que se ajuste al crecimiento demográfico y vehicular.

Es urgente hacer visible este problema. Viña del Mar no puede seguir postergando una discusión fundamental sobre su movilidad y planificación urbana. De lo contrario, cada nuevo proyecto inmobiliario será una nueva carga en lugar de contribuir a la calidad de vida de sus habitantes.

Con Información de www.elperiodista.cl

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