Construcción de un Estado que promueva, mantenga y restaure la convivencia social.

Del Shock Colectivo al Cuidado Radical: Reparar el Cuerpo Político desde la Concepción hasta el Reconocimiento

Sanar las heridas de la desconexión para construir un Estado que promueva, mantenga y repare la vida en común.

Nos encontramos en una etapa de shock neuronal colectivo. El cerebro social, afectado por el miedo y la ira, sufre un colapso que impide la reflexión y el planeamiento. Este trauma no surge de manera accidental; es el indicador más evidente de una falla estructural en el sistema nervioso del cuerpo político. Mientras los caminos de la deliberación se apagan, dos respuestas patológicas compiten por el diagnóstico confuso.

Por un lado, ciertos sectores han convertido el pánico en un potente combustible, ofreciendo soluciones autoritarias que prometen seguridad a cambio de sacrificar libertades. Esta «medicina» no cura la infección, sino que seduce al paciente para extirpar órganos vitales de la democracia.

Por otro lado, las fuerzas progresistas, al intentar abordar todas las urgencias simultáneamente, cayeron en una parálisis discursiva. Su retórica se convirtió en un catálogo de emergencias inabarcables, difícil de comprender para una ciudadanía que, sobre todo, busca protección material y certezas diarias. Esta sobrecarga no fue solo un error táctico, sino una renuncia al verdadero poder y una crisis de gestión: se ocuparon cargos, pero se perdió la autoridad; se gestionaron símbolos, mientras se abandonaba el ámbito de la vida real. El resultado fue un vacío de liderazgo y estrategia pública, desprotegido los cimientos de la convivencia.

Este vacío se amplía en un entorno de choques estructurales que desgastan la estructura del Estado. La desindustrialización y el avance tecnológico rompen el tejido laboral, debilitando la relación de reciprocidad entre la sociedad y las instituciones. A la vez, el fenómeno de la ilegalidad, con economías criminales que actúan como parásitos, desafía el monopolio estatal de la protección. El relato antiestatista, aunque minoritario, gana fuerza con un mensaje contundente: “el Estado llega tarde, mal o no llega”. Para una juventud que ya no ve la educación como un ascensor social, esta ausencia se siente como una traición generacional. Así, el Estado se convierte en un fantasma: presente en el discurso, pero ausente en la realidad, atrapado en una fragmentación operativa que omite la optimización de procesos.

En este contexto tumultuoso, la comunicación se ha transformado en el escenario de batalla primordial. La ciudadanía, heredera de una tecnología que prometía conocimiento ilimitado, ahora vive en una caverna digital de sombras algorítmicas, donde cada emoción es rastreada y cada dato se convierte en un hilo para manipular a la marioneta consumidora. Como predijo Mattelart, en las democracias, la lucha por el significado es constante; hoy, esa lucha se centra en reconectar las neuronas sociales, devolviendo al cuerpo político su capacidad de sentir de manera colectiva y coherente.

Frente a esta triple crisis—trauma emocional, renuncia política y erosión estatal en la era digital—la solución no reside en escoger entre el bisturí autoritario y la parálisis compleja. La vía para restablecer el flujo es activar un tercer camino: la Política del Cuidado Radical. Esta no es una política aislada, sino un principio básico que trasciende la estéril dicotomía entre redistribución y reconocimiento. Se presenta como un puente y un mínimo común múltiplo democrático: el imperativo de proteger y fomentar la vida en todas sus fases y dimensiones.

La Política del Cuidado Radical representa un giro copernicano en la lógica estatal: se pasa de la transacción condicional (“te ayudo si demuestras necesidad”) al derecho incondicional por pertenencia (“te protejo porque formas parte de este cuerpo social”). Para ser creíble y eficiente, esta visión debe llevarse a cabo en una infraestructura concreta de gestión pública que combine excelencia operativa con el desarrollo de proyectos innovadores de alto impacto. Solo así se puede abordar el miedo desde sus raíces, basándose en cuatro pilares interconectados:

1. Pilar Original: Proteger la gestación de la vida y del futuro común

Este es el fundamento biosocial. Un Estado que no protege la vida desde su concepción hasta la primera infancia, renuncia a su propio futuro. Cuidar la vida aquí se convierte en una política civilizatoria que previene el trauma en su fase más inicial y establece las bases para la seguridad pública y el desarrollo. Esto requiere proyectos estratégicos claros, no meras declaraciones.

Políticas concretas incluyen:

  • Ingreso Universal por Crianza (Bono Crianza).
  • Sistema Nacional de Salud Mental Perinatal.
  • Licencias Parentales Corresponsables y Extendidas.
  • Red Nacional de Centros Infantiles “Cuna Común”.

2. Pilares Fundamentales: Redes que entrelazan la dignidad a lo largo de la vida

Actúan como los sistemas circulatorios y musculares del cuerpo social. Transforman la seguridad, la salud, la vivienda y la vejez de bienes de mercado en derechos apoyados por la comunidad. Su éxito depende de una optimización fuerte de procesos y una evaluación de desempeño meticulosa que premie resultados y no simples rutinas burocráticas.

Políticas concretas incluyen:

  • Seguridad Cotidiana Comunitaria mediante “Unidades de Cuidado del Territorio”.
  • Sistema de Salud Pública que Acompaña con “Consultorios de Barrio”.
  • Derecho a la Ciudad y Vivienda como Hábitat en “Barrios-Cuna”.
  • Garantía de una Vejez con Dignidad Radical mediante Pensión Universal.

3. Pilar Estratégico: Geopolítica del cuidado. De los recursos naturales a la sociedad del cuidado

Este pilar fomenta la pregunta crucial: ¿con qué se financiará esta transición civilizatoria? La respuesta no puede ser la conocida receta extractivista patriarcal, que explota territorios y comunidades para beneficiar a terceros. Se necesita una estrategia geopolítica audaz que convierta la riqueza natural—minerales, energía, biodiversidad, agua—en el motor financiero de una sociedad del cuidado, bajo un enfoque radicalmente distinto: se debe explotar no para la fuga de capitales, sino para reinvertir en la vida.

Esto implica renegociar contratos, nacionalizar rentas estratégicas, crear fondos soberanos de inversión pública y vincular concesiones a compromisos de industrialización verde, transferencia tecnológica y reinversión territorial. Los ingresos deben fluir directamente hacia los tres pilares del cuidado, cerrando el círculo entre riqueza colectiva y bienestar común, brindando la base material que otorga soberanía y sostenibilidad al proyecto.

Políticas concretas incluyen:

  • Contratos País: Renegociación de concesiones extractivas con cláusulas de reinversión social y ambiental.
  • Fondo Soberano del Cuidado: Financiamiento permanente para el Ingreso Universal por Crianza, pensiones y la red de infraestructura social.
  • Impuestos de Ciclo Completo: Gravamen a la extracción y exportación de recursos no renovables, destinado a la transición ecológica y restauración de zonas sacrificadas.
  • Alianzas Estratégicas Verdes: Acuerdos internacionales para el procesamiento local de recursos críticos, asegurando vínculos productivos y empleos de calidad en la transición energética.

4. Pilar Reparador: Cuidado como reconocimiento y justicia histórica

Un proyecto que redistribuye sin atender a las jerarquías de género, etnia y territorio es incompleto y vulnerable. Este pilar actúa como el sistema inmunológico del cuerpo político: sana las heridas de la exclusión previa para fortalecer la resistencia futura. Necesita liderazgo estratégico para priorizar e implementar soluciones reparativas y una lógica de proyectos centrados en las personas que identifiquen y aborden los “dolores” específicos de las comunidades históricamente marginadas.

Políticas concretas incluyen:

  • Reparación Histórica Lingüística y Curricular.
  • Justicia de Género y Cuerpos mediante un Sistema Integral.
  • Restitución Territorial Simbólica y Material.
  • Democratización Comunicacional a través de un Fondo Público para Medios Comunitarios.

Implementación: La gestión que valida el cuidado

Este ambicioso recorrido requiere recuperar la voluntad de ejercer poder democrático y, esencialmente, la capacidad de gestionarlo de manera efectiva. Un Estado pertinente, legítimo y fuerte debe alinear su presupuesto con las prioridades nacionales, superando la fragmentación de financiamiento por servicios para sustentar de forma coherente estas políticas transversales de cuidado. El Pilar Estratégico (Geopolítica del Cuidado) proporciona la base financiera, pero su ejecución requiere una gestión impecable. La modernización no es una opción secundaria: es la disciplina que previene que la visión se pierda en la ineficacia. Esto implica evaluar el desempeño con transparencia, organizar procesos para que los recursos lleguen a tiempo, desarrollar proyectos piloto que se testeen y amplíen, y fomentar liderazgos que prioricen el impacto ciudadano sobre el statu quo.

Frente al venenoso calmante del autoritarismo, solo una oferta de cuidado robusta, comunitaria, consciente de las disputas por el significado y respaldada por una gestión pública competente y orientada a resultados puede sanar el cerebro social y reconectar a la ciudadanía. La verdadera disyuntiva ya no es entre izquierda o derecha, sino entre la espiral del trauma o el arduo, dual y deliberativo camino de la sanación democrática. Este camino comienza en el útero social, se apoya en una estrategia geopolítica que transforma la riqueza natural en bienestar común, se construye en la red comunitaria, se solidifica en el reconocimiento reparador y se ejecuta con la precisión de un Estado que, finalmente, aprende a servir.

Humberto Del Pozo López

Magister en Ciencias Económicas y Sociales, Universidad Católica de Lovaina
Magister en Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México

Bibliografía Contextualizada y de Gestión
· Dorfman, A. & Mattelart, A. (1971). Para leer al Pato Donald.
· Fraser, N. (2016). Las contradicciones del capital y los cuidados.
· Han, B.-C. (2014). Psicopolítica.
· Luna, J. P. (2024). «Un futuro tuneado: shocks estructurales y erosión estatal».
· Mattelart, A. (2002). Historia de la sociedad de la información.
· Naciones Unidas, CEPAL. (2022). La sociedad del cuidado.
· Acosta, A. (2013). El Buen Vivir. Una oportunidad para construir otro futuro. [Crítica al extractivismo y alternativas].
· Svampa, M. (2019). Las fronteras del neoextractivismo en América Latina. [Comprendiendo el contexto geopolítico de los recursos].
· Centro de Sistemas Públicos, Universidad de Chile. (2024). Análisis del gasto público…
· Ministerio de Hacienda (Chile). Encuesta de Satisfacción Usuaria (2025). [Herramienta empírica clave para identificar “dolores” ciudadanos y orientar proyectos de impacto].

Con Información de desenfoque.cl

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