¿Chile se convertirá en un espacio de influencia de Estados Unidos?



Trump ha afirmado que Europa está en decadencia. Esta declaración, preocupante en el contexto de Occidente, se vuelve aún más crítica viniendo de quien ha promovido la política «América Primero», un principio que ha guiado a un país con raíces occidentales.

Los llamados de alerta del capitalismo del norte surgen ante los avances de las naciones asiáticas, lideradas por China. La riqueza cultural de estas naciones se refleja en sus logros productivos, lo que les ha permitido crecer de manera robusta y competir efectivamente, desplazando a potencias industriales europeas y estadounidenses en los mercados.

La recuperación del liderazgo de EEUU, como anhela Trump, tiene sus fundamentos, aunque para lograrlo debe enfrentarse a competidores que llevan la delantera, y esto implica la adopción de estrategias difíciles que pueden incluir aranceles, rompiendo así una de las principales reglas del libre comercio internacional.

La imposición de aranceles es una respuesta de Trump ante la dificultad de competir sin ellos, además de buscar tiempo mientras se redefinen las dinámicas económicas globales. Sin embargo, su enfoque no ha sido igualmente contrarrestado por otros países, que no han respondido con la misma fuerza a los cambios que propone.

El concepto de libertad económica, donde la competencia se basa en la ausencia de barreras, se pone a prueba frente a la creciente influencia ejercida de diversas maneras, lo que ha culminado en una guerra comercial donde prevalece la ley del más fuerte en la lucha por el control del mercado.

América Latina y el Caribe, lejos de ignorar la situación, se encuentra en una coyuntura en la cual EEUU, bajo el liderazgo de Trump, se ve obligado a articular una nueva estrategia imperial que le asegure su dominio y acceso a recursos y mercados. La pérdida de mercado a nivel global ha llevado a la necesidad de una estrategia renovada en la región que podría incluir intervenciones militares y la imposición de gobiernos.

Trump busca frenar el crecimiento de los BRICS en el ámbito internacional, aplicando presión a través de aranceles para obstaculizar el ingreso de ciertos países a este bloque. A pesar de estas acciones, las respuestas de los países afectados han sido limitadas y no existe un esfuerzo sostenido por recurrir a instancias internacionales para defenderse.

La situación económica en América Latina y el Caribe se complica a medida que enfrentan retos en su desarrollo industrial y la implementación de políticas públicas. La posibilidad de represalias por parte del imperio del norte se convierte en una amenaza constante, lo que dificulta aún más la búsqueda de mercados y condiciones adecuadas en este nuevo orden económico, que carece de reglas firmes para regular el comercio internacional.

El futuro indica que dependeremos aún más de las políticas estadounidenses, lo que podría resultar en una mayor producción de materias primas en condiciones desfavorables. Esto perpetuaría una relación desigual con EEUU, obstaculizando nuestros esfuerzos por industrializar y buscar mercados alternativos. Sin una reevaluación de nuestro rol como países libres y autónomos, podríamos convertirnos en un área con conflictos similares a los de otras regiones influencers.

Chile enfrenta un momento crucial tras la elección presidencial, al borde de adoptar una política similar a la de Trump que busca consolidar su influencia en América Latina y el Caribe, ignorando así una sutil pérdida de soberanía y el abandono de principios de libre comercio que favorecen el multilateralismo.

Con Información de pagina19.cl

Previous Post
Next Post
Advertisement