Candidatura de la Presidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.


 

El Presidente Gabriel Boric Font se pronunció en la 80ª Asamblea General de Naciones Unidas, donde declaró que Chile apoyará la nominación de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.

Este anuncio representa una estrategia de política exterior que trasciende administraciones, colocando a Chile en el centro del panorama global y posicionando a Latinoamérica como una alternativa viable para liderar el organismo internacional más relevante.

Una vida dedicada a unir mundos

Chile presenta una candidata de gran relevancia: Michelle Bachelet, cuya historia está marcada por el quiebre democrático más doloroso en la historia contemporánea del país, hija de militar y socialista, vivió en el exilio y regresó a su patria. Ha sido ministra de Salud y Defensa, dos veces presidenta de Chile y posee una sólida trayectoria en la ONU como Directora Ejecutiva de ONU Mujeres y Alta Comisionada para los Derechos Humanos.

Las palabras de Bachelet tras el anuncio esbozan su plataforma: una ONU que proteja mejor a las víctimas, limite el abuso de veto en el Consejo de Seguridad y financie la paz con la misma fuerza que se financian las guerras. Estos son objetivos ambiciosos que chocan con los intereses de los «Cinco Grandes» (EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido).

Su experiencia como Alta Comisionada, ofreciendo informes críticos sobre situaciones en China (Xinjiang), Gaza y Venezuela, actúa como un sello de independencia, pero también representa un gran obstáculo. Si bien esto le otorga credibilidad global en derechos humanos, genera tensiones con potencias como China, Rusia y EE.UU., cuyos votos en el Consejo de Seguridad serán clave, ya que son tres de los cinco miembros permanentes con derecho a veto. Además, su elección podría romper un histórico techo de cristal, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo en 81 años.

El anuncio recibió aplausos inmediatos de delegaciones latinoamericanas y europeas. Chile busca aprovechar el respaldo natural de la CELAC y de figuras iberoamericanas, en eventos como el Foro Democracia Siempre (Brasil, Colombia, Uruguay, España y Chile), posicionando a Bachelet como la candidata del sur global, con un perfil aceptable para Europa. Su biografía personal y política representa su mayor activo: una líder de unión en un mundo fracturado.

Pionera una vez más

La candidatura de Bachelet es, quizás, la más potente que Chile ha propuesto en décadas. No es una diplomática de carrera; es una estadista internacional, una mujer, una chilena, que no sólo abogará por sus compatriotas, sino por toda la humanidad. Esto, sin duda, es motivo de orgullo. En un momento de crisis multilateral, conflictos y desconfianza, su nombre representa los valores fundacionales de la ONU.

La pregunta no es si Bachelet está a la altura del cargo, sino si las potencias del Consejo de Seguridad lo están y si su programa logra convencerlos de aceptar una Secretaría General femenina, madre, hija, profesional de la salud, que ha dedicado su vida al servicio público con compromiso inquebrantable en paz y derechos humanos.

Una propuesta de Estado ante un mundo convulso

Como era de esperar, la reacción inmediata de la oposición ha acusado a Boric de actuar a título personal en sus últimos meses o de condicionar el apoyo a la candidatura, en el marco de unas elecciones altamente polarizadas. Aquí surge un desafío clave: la próxima administración, sea de izquierda o de extrema derecha, tendrá que decidir si asume esta candidatura como una responsabilidad de Estado o si, por el contrario, destruye una oportunidad real de representar y defender la razón de ser de las Naciones Unidas.

El verdadero éxito de la diplomacia chilena radicará en lograr un consenso interno, demostrando que la proyección internacional de Chile está por encima de las diferencias políticas internas y evitando que el interés nacional sea utilizado en disputas personales que no benefician al país. La comunidad internacional conoce la trayectoria de Bachelet y su compromiso con los principios plasmados en la Carta de la ONU. Sería lamentable desaprovechar esta oportunidad por un escaño parlamentario o por unos pocos “likes”.

Compatriotas, este camino recién comienza y desde aquí -esta extensa y angosta franja de tierra que se extiende entre el océano y la cordillera, entre el desierto y la Antártida, nuestro Chile tricontinental, desde el sur de Latinoamérica, el fin del mundo- hemos colocado una ficha maestra sobre la mesa: la ONU podría ser ella.

Con Información de pagina19.cl

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